Hace unos días escuchaba algunas declaraciones sobre la alta siniestralidad de esta operación retorno de verano 2010 con respecto al mismo perído del año pasado. Todo esto a pesar de encontrarnos con noticias positivas que indican que estamos frente al verano con menos muertos desde 1962 (pero ¿cuántos vehículos tenía el parque móvil español ese año?).

Los especialistas indicaban que las principales causas de estos accidentes se siguen produciendo por despistes y por la alta velocidad a la que circulan los vehículos. Para muchos la mejor solución a este gran problema pasa por mejorar la seguridad de nuestras carreteras.

Pero creo que estamos dejando un punto clave que en este análisis global sobre los accidentes de tráfico: y lo voy a llamar Ruído Comfort™.

El ruído comfort (traducción libre del inglés comfort noise), era un ruído de fondo artificial y provocado, que se usaba en radios y conexiones inalámbricas para llenar el silencio que se producía en las transmisiones, informando a los usuarios de que el aparato estaba funcionando y, en función del aparato, indicar que se estaba comunicando con otro cacharro (os acordais del ruído del fax o del modem, ¿no?).

Yo creo (y esto no es categoríco ni nada que se le parezca) que los accidentes de tráfico vienen también provocados por la ausencia de ese ruído comfort. Y me explico:

Una de las mejores innovaciones a nivel automovilístico se esfuerza en la reducción del ruído, tanto exterior (piso, vibraciones, entorno exterior) como interior (lo llamaré ruído motor). Pero, aunque sea de forma inconsciente, este ruído es una tremenda fuente de información para el usuario:

  • El ruído exterior y el vaivén del vehículo provocado por los baches y agujeros que tenga la carretera ofrece un potente feedback sobre a qué velocidad debes poner tu vehículo para no pegártela (volvemos al concepto affordance otra vez). A día de hoy las amortiguaciones de las que disponen los automóviles y el aislamiento del exterior provocan que no prestemos atención a esta potente fuente de información. De esta forma, la sensación de peligro disminuye considerablemente (lo que en Ergonomía se conoce como Homeostasis del riesgo) y nos relajamos prestando más atención a otras cosas: teléfono, ver qué tal va el GPS, conversar con los pasajeros… Paam, despiste.
  • El ruído interior, el que provoca el motor, también es una genial fuente de información. Gracias a él sabemos si el coche está encendido o apagado (os ha pasado también alguna vez, ¿eh? Sobre todo a un par de amigos que sé que disfrutan de ese Toyota Prius Hybrid. Si no fuera por el salpicadero iluminado no sé cuántas veces nos despistaríamos…). Pero sobre todo, gracias a este ruído sabemos a qué velocidad estamos circulando: ¿Cuántas veces nos hemos dado cuenta de que íbamos disparados con la aguja marcando 160km/h y nosotros sin darnos cuenta? Paam, despiste también.

Algunas empresas de automoción se han visto incluso obligadas a añadir ruído a los motores de sus nuevos modelos precisamente para evitar este tipo de errores. Y también para ayudar a los peatones, claro, que ahora al cruzar una vía no se pueden orientar por el ruído que provoca el vehículo… A los propietaríos de un Prius o vehículo eléctrico: ¿no os ha pasado algo así alguna vez? Pondría la mano en el fuego a que sí.

Ojo, es un análisis personal donde no pretendo un back to de 70′s. Pero quizás habría que plantearse formas de feedback donde alertar a los conductores, por un lado del riesgo que implica la velocidad a la que vamos circulando, y por otro, el estado de la vía y del entorno exterior.

Hay pistas sobre este tema en el último libro de Norman, de donde me he inspirado para este post: The Design of Future Things.

Hace unos días me encontré con un ejemplo que me llamó mucho la atención sobre cómo Ryanair te forzaba a acogerte al seguro de viaje que ofrecían escondiendo la opción dentro del desplegable de países. Crápula al 100%:

En Twitter estuvimos discutiendo sobre si esta práctica afectaba a la experiencia de usuario o si era realmente el precio final lo único que interesaba dentro de ese paraguas UX. El tema daba para rato y como por esta plataforma se me hace pobre expresar y discutir ideas decidí apearme de la discusión. Pero recientemente me encuentro con un post de Harry Brignull (90percentofeverything.com) hablando alto y claro sobre el tema: Dark Patterns: dirty tricks designers use to make people do stuff.

Y es que es tremenda la cantidad de recursos sucios que hay para forzar a la gente a realizar algo. He cogido algunos de los ejemplos que se mencionan tanto en el post como en los comentarios:

  • Web sociales que hacen extremadamente complicado el poder configurar tu contenido personal de público a privado;
  • Esos complicados sistemas de confirmación de baja para borrarte de una lista de correos (sobre este tema ya hablé largo y tendido);
  • Sistemas que te piden que te loguees bajo Facebook o Twitter y automáticamente mandan un mensaje a todos tus contactos sin autorización;
  • Checks seleccionados por defecto para recibir newsletters;

Lo más curioso de todo es que esta práctica ya existía en la arquitectura y tenía incluso un nombre: Slanty design (design that purposely reduces aspects of functionality or usability). Dan Lockton ofrece más pistas sobre sobre este concepto.

Algunos de los ejemplos que Dan comenta son la leche, como el que sigue: un cenicero en forma de pirámide para obligar a los fumadores a tirar los pitillos por la ranuras en lugar de dejarlos encima:

Como vemos, una experiencia de uso positiva y agradable muchas veces se sacrifica para forzar al ser humano a realizar algo en detrimento de la calidad del “cómo se hace”. Los caminos de la experiencia de usuario son inconmensurables…

La mayoría de los que nos dedicamos a estos menesteres estamos demasiado preocupados definiendo la apariencia y el comportamiento de la interfaz web/móvil que queremos sacar adelante.

Pero en la mayoría de los casos sólo nos preocupamos de los emails que le llegan a los usuarios cuando ya se está montando la web. Y así, sobre la marcha, echamos una mano a redactar y definir el texto (o, a lo peor, esa función ya se le ha asignado a otro departamento).

Los emails también forman parte de esa famosa Experiencia de Usuario, y es necesario tenerlos en cuenta desde el principio, cuando aún estás definiendo y prototipando. No puedes tener una interfaz brillante y luego unos emails sin coherencia, mal redactados y un copy pobre. Hacerlo mientras defines la interfaz te ayuda a contextualizar como es debido los textos, a que todo hile más fino. Todo tendrá más coherencia si lo haces de este manera.

5 detalles que para mi son esenciales dentro de un buen email (ojo, no estoy hablando de newsletters, hablo de confirmaciones, notificaciones, etc.):

  1. Cuida el asunto del mensaje: Que de una idea clara del contenido del mensaje. No te pases con el número de caracteres (aconsejan alrededor 80 máx.);
  2. El “desde” también es importante. Procura que quede bien claro quién envía el mensaje y si se puede o no responder al mismo (un “noreply” empieza a ser bastante estándar);
  3. No abuses de los enlaces en el cuerpo del mensaje. Cuantos menos incluyas más claro quedará dónde hay que pinchar, muchas veces el principal objetivo;
  4. Cierra tus emails con un buen pie: incluyendo el “tagline” de tu web, que oriente a los usuarios más despistados de qué iba lo que haces. Enlaces a tu blog, Twitter o similar ayudarán a completar esta información.
  5. Y si envías una contraseña, NO la envíes en el cuerpo del mensaje. Genera desconfianza y mal rollo. Incluye en el cuerpo del email un simple enlace para que el usuario pueda crearse una nueva.

Seguro que hay un montón de detalles más que también hay que tener en cuenta. Como digo, estos son los que yo considero esenciales. Si se te ocurren algunos más encantado de leerlos en los comentarios.

Dennis Wixon es el Responsable de Investigación dentro del proyecto Microsoft Surface. Aparte de su trabajo, ofrece conferencias relacionadas con la profesión bastante interesantes.

En una de sus últimas charlas, Wixon realiza un fabuloso análisis retrospectivo sobre la evolución de las interfaces, desde el pasado hasta lo que nos deparará el futuro (que ya se conoce como OUI – Organic User Interface -, una suerte de interfaz sin que sea necesariamente plana con la que podemos interactuar sin inputs físicos).

En la imagen que ilustra este post me he tomado la libertad de elaborar y traducir libremente un pequeño gráfico sobre los conceptos y características de estas interfaces. Pero estoy seguro de que más de un término no quedará claro sin antes ver la interesante charla de Wixon al respecto (Vimeo, 26:04min.):

Que ustedes la disfruten…

Después de varios meses de gestiones, hace unas semanas finalmente empecé a formar parte del accionariado de Vinogusto.com. Vinogusto es una red social que gira alrededor del mundo del vino. Con sede en Bruselas, su primera versión nació en Junio de 2007 y en diciembre de 2009 ya contaba con 175.000 vinos, 65.000 sitios, 95.000 opiniones y alrededor de 500.000 visitas únicas mensuales.

Es la primera vez que me meto en este tipo de saraos, pero creo que no será la última. Y es que encontraba un contrasentido trabajar “para” Internet y no invertir “en” Internet. Siento que hay una parte de todo este mundo que me estoy perdiendo. Conocer la parte de negocio que gira entorno a una start-up me parece clave para saber cómo que se genera todo lo demás.
Espero que la experiencia sea lo más enriquecedora posible…

Más detalles sobre esta ampliación de capital en el blog de Vinogusto.

Pues nada, que se llama Business Angel

Cada vez que me encuentro con el www delante de una url en un anuncio o una tarjeta me pongo malo. Me parece algo retro, casposo y además, redudante. ¿No es suficiente con el .com, el .es, o lo que sea? Es como cuando antes incluíamos el clásico http://…, o la “e-” para hablar de “e-banking“, “e-learning“… Pero vamos conociendo el medio y vamos eliminando cosas que ya resultan obvias, que sobran. Ya le toca a esto, ¿no?

Recuerdo que en Finlandia me topaba con un montón de ejemplos en los que ya se obviaban ese www. A veces me da la sensación de que este tipo de detalles chorra es una demostración más sobre quién entiende más del medio y quién va por detrás. Pero esto ya es otro tema.

Me voy a cambiar las tarjetas. Porque sí, yo también las tengo con el www…

Yesterday some very important people tagged me as the best “open shirt” around the hispanic web.
Summer heat = silly stuff.

But appart from that everything’s ok.

“Mecaaaagoen, pues sí…”, le dije tras revisar la factura que tenía en la guantera del coche.

Y estas fueron las últimas palabras de Caro antes de pegar un volantazo y coger una de las salidas de la A-5 por la que estábamos justamente pasando, en Almaraz para ser exactos.

Y es que la semana pasada fui el rey, el rey del surtidor. Por un despiste llené con 60 litros de gasolina el depósito de mi coche, un fabuloso diesel… Pero así, mirando el contador y viendo cómo caían los números, uno tras otro.

Los que me conocen sabrán que soy un poco despistado para estas cosas, de hecho no es la primera vez que tengo este “accidente”. Pero hablando con el hombre que llevaba mi coche al taller esa tarde me comentaba que este error está a la orden del día. Más común de lo que uno pueda llegar a pensar.

Y así las cosas, con tanto tiempo libre y mientras se vaciaba el depósito de esa gasolina inservible (mezcla de gasolina y restos de gasóil), me puse a darle vueltas al tema. ¿Cómo es posible que un coche de los de hoy, con la más alta tecnología y prestaciones, no tenga “algo” que ayude a mitigar este error? ¿De verdad que lo único que pueden hacer los fabricantes es colocar una cacho de pegatina en la tapa del depósito diciendo “Diesel”?

En un alarde de creatividad y pensamiento profundísimo se me ocurrió lo siguiente:
Si tu coche va con gasolina que el extremo del surtidor tenga forma, por ejemplo cuadrada, que coincida con la entrada del depósito de tu coche, que también sería cuadrada.
Si tu coche es diésel que el extremo del surtidor sea circular, que coincida con la entrada del depósito de tu coche, que también sería circular, vaya.

Lo que viene siendo un poka-yoke, de toda la vida:

Y así, si saco el mango cuadrado, y la entrada de mi depósito es circular, pues que no entra, y como que me ahorro 60 litros de gasolina, ¿no? Decidme que es más complicado de lo que parece, porque es que lo veo de cajón. ¿O es que esto de equivocarse llenando depósitos es un filón y a nadie le interesa que se resuelva?

Por que si es así, me cambio de profesión… Lo juro.

No hay duda de que la mayoría de las nuevas start-ups que nacen a día de hoy tienen una fuerte componente “social”. Aquellas que ya nacieron hace un tiempo y quieren seguir al pie del cañón también se plantean su correspondiente capa social para no perder el tirón de algo tan importante como es el famoso “Contenido Generado por Usuarios” (o UGC en sus siglas en inglés).

Y es que este contenido no tiene ningún sentido si el usuario no tiene a su alrededor una red de contactos decente, donde hacer más viral todo aquello que suceda entorno a su perfil.

Pero hay algo raro en todo esto: lo más importante de toda esta componente social es algo tan sencillo como el botón o el enlace de “Seguir”, o “Hacerse admirador”, o “Agregar como amigo”, depende de donde estemos. Ese es el elemento clave de toda red social que se quiera denominar como tal. Y algo tan sencillo como definir un buen botón, que llame la atención e invite a crear más viralidad entorno a esa red social se diseña mal, se oculta:

  • Hay quien lo incluye entre múltiples opciones, haciendo difícil discriminarlo;
  • Otros le ponen una etiqueta complicada, no dejando claro qué acción generan;
  • Hay otros que prefieren ocultarla tras un desplegable;
  • También hay quien coloca esta acción completamente fuera de contexto…

En definitiva, complican lo que a priori es lo más sencillo de definir: un simple botón. EL BOTÓN, el comando más importante de toda red social que se precie.

Veamos algunos ejemplos que he tomado a vuelapluma y he incluído en la siguiente imagen:

  • Delicious.com – Incluye un enlace oculto entre otras dos opciones, con un literal “Add to my network”…
  • Inusual.com – En las opciones básicas de usuario nos encontramos con un “Colegas – Invitar” ?!
  • Linkedin.com – Entre varias opciones, justo en el medio nos encontramos “Add username to your network”. Un literal fantástico, pero ¿¿por qué en el medio??
  • Facebook.com – Justo al lado del nombre del perfil de usuario “Add as a friend”. Perfecto (y está claro que funciona…).
  • Vimeo.com – Oculto tras un desplegable que se muestra al hacer rollover. Mal.
  • Twitter.com – Un simple literal bien grande y visible. Genial.

Y al final, nos damos cuenta de que las dos redes sociales más importantes que existen tienen también los literales más eficaces (y además, en forma de botón). Creo que un detalle tan simple como tener el elemento más importante bien definido también les está ayudando a ser más líderes aún.

Si estás preocupado porque tu red social no tiene el tirón que esperabas, plantéate si ese botón o enlace, en el que has depositado toda tu confianza está bien contextualizado, se ve como es debido y tiene una etiqueta que engancha y anima a los usuarios a pinchar sobre ella. Diseña para el Affordance.

En un viejo almacén a las afueras de Paris existe uno de los mayores paraísos para los amantes de los vehículos retro: la fábrica Flins de Renault.

Es aquí donde los fórmula 1 de la casa, los prototipos que nunca vieron la luz o los que marcaron un antes y un después (Alpine, Fuego, 5 Turbo…) vienen a reposar para siempre, cubiertos por un fino plástico para que el polvo y el tiempo no los entierre para siempre.

La colección es inmensa, pasillos y pasillos llenos de coches de competición, concept-cars o incluso, la bicicleta Renault que montó Bernard Hinault. El siguiente vídeo muestra tan sólo los modelos de la serie Turbo 2 y 5GT (Youtube, 2:02min):

¿Se puede visitar este sitio? Pues parece ser que sí, que por €40 y pidiendo cita previa podrás disfrutar de una jornada mezcla de olor a grasaza e historia.

¡Si alguno se anticipa que cuente la experiencia!