Cerramos Voota.es / Voota.cat

La semana pasada pusimos fin a una etapa, a un intento de montar una start-up que sirviera para que los ciudadanos de este país pudieran opinar sobre los partidos y los políticos. Pero la idea, el concepto, la web, o lo que sea no ha cuajado.

Han sido dos años magníficos, plagados de ideas, energías y sueños, pero la realidad nos ha colocado en su sitio. Y, antes de seguir dando tumbos, hemos decidido ser realistas y darle cierre a Voota.es y Voota.cat.

Triste al principio, más optimista ahora, encaro este hito como algo más que positivo. Detrás de muchos casos de éxito de start-ups hay muchos batacazos, y este es uno de ellos. Ha sido como asistir a un MBA, pero mucho más real, todos hemos aprendido a base de prácticas y no de teoría. Ojalá vuelva a repetirse algo parecido a esta experiencia.

Sergio, Frans, Javi: ha sido un placer trabajar con vosotros. Álvaro, Jacobo, Carlos (y otros muchos que me dejo fuera) gracias por vuestro apoyo e interés en este proyecto. Espero que volvamos a coincidir muy pronto en nuevos retos.

También han comentado sobre este tema François Derbaix y el blog de Voota.

Travelling 33rpm in an iPhone world

Hace unos días el gran Dani Castillo me recomendó un artículo que no para de rondarme en la cabeza. Se llama The Age o Emotions y está escrito por Tarik Krim, fundador de varias startups de éxito (como Netvibes).

En el mismo, hace una restropectiva sobre cómo ha evolucionado Internet hasta nuestros días y hacia dónde vamos aparentemente. Me gustó mucho el siguiente párrafo, que hace referencia a la situación actual, donde la componente social de todas y cada una de las cosas que usamos en Internet está siempre presente:

«For most of us, this social life is not fulfilling. I see some people leaving Facebook, people leaving even all form of Internet connection, but in fact what we need is a new set of services that helps us slow down. I have been advocating for such services for the last years, hoping that more people would join the Slow Internet Movement and start synchronizing their digital life with their inner pace. We are definitely entering a post social, post app, post hyper consuming era : the age of emotion.

The age of emotion is the third age of the Internet and marks a certain maturity in how we as application developers should serve the user and respect its inner emotional balance.»

El artículo menciona un concepto interesante y poco conocido (aún): Slow Internet Movement. Y está calando bastante en ciudades como Portland, donde incluso existen cafeterías que por $0.99 te ofrecen un café y acceso a Internet ilimitado, pero del antiguo, del del modem de 56k. Los smartphones simplemente no están permitidos e incluso las paredes de estos espacios están protegidas para que no entren wifi’s externas, ofreciendo más velocidad.

Hace casi un año Bernardo Hernández, daba carpetazo a su blog después de 5 años en activo. Las razones que le llevaron a esta decisión no las sabe ni siquiera explicar él, pero sentía que había algo más por ahí detrás que necesitaba conocer. Este es su último post:

«No sé si creer en ciclos astrológicos o biorritmos exotéricos, pero lo cierto es que anda uno metido en cambios interiores de dimensiones importantes.

A lo largo de los últimos 5 años, los mismos casi que tiene este blog, me he concentrado tremendamente en mi trabajo, en Google, en mis empresas, en producir más y mejor: toda mi energía ha estado concentrada en esto. Mis amigos, mi familia, mis parejas, las personas y los sentimientos pasaron a un segundo plano ante la prioridad de mis ambiciones.

Toca ahora otra cosa. No sé de qué estará hecha, pero otra cosa. Toca volver a saber perder el tiempo, a disfrutar de la mediocridad anodina de lo conocido, del sosiego de lo callado. La vida nos engaña con un falso exceso de confianza producido por las agendas apretadas, la manipulación de otros y las vanidades fugaces. Pero es una falsa seguridad que enseguida se desploma ante la estocada más inesperada pero acertada. La auténtica seguridad está en otra cosa.

Y es tiempo de saber de qué esta hecha esa otra cosa. Con este post cierro este blog que me ha acompañado 5 maravillosos años llenos de divertidos recuerdos y experiencias increíbles.

Doy gracias por haber tenido la oportunidad de vivir todo esto, de contarlo y de que me hayan leído. Gracias»

Puede que todo esto sea una moda pasajera, pero a mi me parece maravilloso, la verdad. Me parece que puede ser un momento interesante para pararse a pensar un poco hacia dónde vamos con esta actividad tan frenética que nos acompaña en todo lo que rodea al mundo digital. Y quizás, con ese tiempo extra que te sobre, dedicarle más tiempo a pensar en herramientas que realmente nos sirvan para solucionar problemas cotidianos. Que tenemos muchos por resolver.

Familiafacil.es: Servicio doméstico online

Hace unas semanas Ignacio Buenhombre y yo mismo adquirimos una pequeña participación en FamiliaFacil.es.

Tras de haber ayudado a Nieves Fernández (Fundadora y CEO) y a su equipo técnico a mejorar su interfaz – algo que saldrá a la luz en las próximas semanas – nos hemos animado a formar parte del grupo inversor, que está liderado por Bonsai Venture Capital. Junto a ellos también han entrado Marta Esteve (Rentalia.com), Nacho González Barros (Salir.com) y Jacobo Elosúa (Ezaromedia.com).

Nos hace mucha ilusión formar parte de una iniciativa que ayuda a mejorar (de verdad) la calidad de vida de las personas. FamiliaFacil.es es la herramienta que alguna vez hemos necesitado para encontrar todo lo relacionado con el hogar: desde asistente doméstico a canguro, profesor particular, jardinero, cuidador de animales o incluso chófer. Algo sencillo y útil, que importa una necesidad real del día a día de las personas y la transforma en algo más cómodo y simple.

Lo más impresionante es su crecimiento: en su primer año de vida (facturando desde el día 1) ya forma parte de las políticas de conciliación familiar de empresas como BBVA o El Corte Inglés.

La historia de cómo hemos llegado hasta aquí es de lo más curiosa, pero al final demuestra que la mejor forma de conocer proyectos interesantes y gente con mucho talento es a través del boca a boca. Nos sentimos unos verdaderos afortunados por poder formar parte de semejante proyecto y desde aquí nuestro humilde agradecimiento.

Casi sin haberlo planeado, Seisdeagosto.com empieza a posicionarse no sólo como una iniciativa con ganas de asesorar en proyectos interesantes, sino también de invertir en ellos (y demostrar de esta manera que nos interesan). Brindamos porque sean muchos más y que este 2012 siga lleno de retos tan interesantes como los que hemos tenido hasta ahora.

Y recuerda: aún seguimos siendo humanos

Por suerte o por desgracia, soy bastante paquete en temas de estadísticas y números en general (ya apuntaba maneras en el bachillerato), quizás por esa razón apenas consulto el Analytics de este blog, ni siquiera presto atención a las que me salen en el menú de usuario de mi WordPress, que son más facilongas, soy el perfecto antiejemplo de un perfil de alguien que se dedique a la Analítica web. Y con esto no quiero decir que no sea necesario ojo, todo lo contrario, me parece un eslabón fundamental en los tiempos que corren. Mis pensamientos van por otros derroteros…

Siempre he querido pensar que este blog es, sobre todo, un repositorio personal y como tal no espero grandes cosas de él. Me gusta que se mantenga fiel a ese concepto inicial con el que nació en el año 2005 (aunque llevaba dándole a la tecla bajo otro formato desde el 2002). Si encima lo que uno escribe ayuda a la gente que se molesta en visitarte en su día a día, pues estamos ante la redondez del círculo. Perfección, vamos.

Pero con el tiempo he ido dándome cuenta de algo que (no sé si llamarlo así) me emociona: y son esos RT’s y esas menciones que la gente hace por Twitter cuando sale de aquí algo medianamente decente, que interesa a los que siguen este blog. Y no se trata de una cuestión de ego personal, es algo un poco más profundo: detrás de esos RT’s y menciones huele a gente, veo personas. En las estadísticas sólo aprecio números, barras y datos, pero en Twitter se detectan detalles de mucho más calado: veo sus fotos, sus biografías, veo su localización e incluso esos comentarios adicionales que añaden al hacer el RT o mencionar el post que sea, ¿no es genial?

Probablemente lo que más me gusta de todo esto es el tema de la localización: me hace mucha ilusión que una mención venga de un usuario que comenta desde Albacete, un RT salga de Valencia o que un comentario llegue desde Gran Canaria, Badajoz, Santiago de Chile o Castelldefels. Aunque suene a obvio, este simple detalle me hace ver lo global que es todo este invento, no es algo que supones porque todo el mundo lo diga, es que ves que pasa por el simple gesto de escribir algo.

Me parece precioso ver cómo, tras toda esta amalgama tecnológica, aún existe la oportunidad de identificar personas, de ver que hay humanos detrás de la pantalla, ves qué sienten, cómo se describen, dónde están. Y eso, a estas alturas del campeonato, me parece estupendo. Un perfecto ejemplo de humanización tecnológica a escala global.

Muy bonito, Twitter. Gracias.

Que la demanda de dispositivos móviles va como un cohete es algo que a muchos de nosotros no nos coge de sorpresa. La cosa va como un tiro y esto cada vez sigue creciendo más.

En su libro «Mobile First», Luke Wroblewski nos ofrece un dato bastante sorprendente: la predicción de que la venta global de smartphones adelantara al combinado portátiles, sobremesa y notebooks se haría efectiva en el 2012. Pero lo ha hecho en el último trimestre del 2010, dos años antes de lo previsto… Esto significa que la gente utiliza más el dispositivo móvil para acceder a Internet que un ordenador de sobremesa o un portátil. Un dato revelador que dice mucho sobre las próximas tendencias que cuanto a negocio se refiere.

En el último trimestre de 2010 las ventas globales de smartphones superaron al combinado PC, portátil, notebook.

La conclusión más obvia es que cada vez más empresas volcarán sus esfuerzos en tener presencia en este tipo de dispositivos. Pero a la hora de abordar esta presencia surge siempre la misma pregunta: ¿versión web móvil o aplicación nativa? ¿Cuales son sus ventajas? ¿Y sus inconvenientes?
Después de estar involucrado en varios proyectos donde ha surgido la misma pregunta me gustaría poner encima de la mesa algunas consideraciones/conclusiones que es necesario tener en cuenta.

Dos cosillas antes de empezar:

1. No son aseveraciones ni principios. Lo que detallo es fruto de lo que he vivido, igual hay cosas que ya están obsoletas, a las velocidades que funcionamos hoy en día no me extrañaría nada de nada.

2. No creo que haya una opción mejor que otra, al menos a día de hoy, cada una cumple su objetivo y se adapta mejor o peor a tu negocio. Aunque me gusta creer que la evolución natural será que la versión web móvil sea lo más estándar en pocos años, qué queréis que os diga…

Al lío:

  • La versión web móvil te permite realizar actualizaciones sobre tu producto sin tener que obligar a tus usuarios a que realicen ninguna actualización, como ocurriría si tuvieras una app. Bajarse actualizaciones de una app frecuentemente supone algo molesto (aunque necesario) para tus usuarios.
  • Una app implica desarrollarla para Android y para iPhone, con todas las implicaciones que esto conlleva: en Android por ejemplo existen botones sobre el hardware (botón back y menú) que no existen en iPhone. La interfaz cambia ligeramente para cada mercado. En Android además tienes dispositivos a distintas resoluciones de pantalla. En iPhone deberás tener en cuenta el «retina display» de las versiones 4 y 4S (el doble de la de un serie 3).
  • Una app móvil permite a los usuarios poder utilizarla sin estar conectada a Internet, sobrevive cierta experiencia de uso. En una versión móvil la experiencia es nula.
  • La estructura de navegación de una app la defines tu, puedes decidir si colocas el menú arriba o abajo (Luke recomienda ubicarla en la parte superior). Una versión web siempre traerá el marco del navegador que el usuario esté navegando + la barra de dirección por defecto. Y esto es importante tenerlo en cuenta, porque en la parte inferior de la interfaz se cargará un generoso faldón del navegador que reducirá considerablemente el espacio para lo que realmente interesa. La buena noticia es que puedes programarlo para que estos elementos no sean visibles en html.
  • Una web móvil tiene más limitadas las interacciones con el dispositivo: «tap», «flick», «hold», «zoom»… Aunque prácticamente todos se pueden implementar con html5, lo cierto es que existe un pequeño retraso entre la acción del usuario y la respuesta del sistema. ¿Estás dispuesto a sacrificar esas milésimas de segundo cuando en móvil lo que más interesa es la velocidad? Valóralo.
  • No te olvides del formato apaisado: ofrecer funcionalidades e interacciones extras cuando el usuario gira su dispositivo (lo que se conoce como «Responsive design» o Diseño web sensible) también es importante. Creo que la capacidad de respuesta de una web móvil está más limitada ante este comportamiento que una app nativa, pero necesitaría confirmación en este punto…
  • Limitación de acceso a las funcionalidades internas del dispositivo: una web móvil tiene más complicado el acceso a los extras del aparato: cámara, acelerómetro, brújula, geo… Si tu negocio necesita tirar de estas funcionalidades tenlo en cuenta.
  • Y la última, pero no menos importante: con una app puedes tener ingresos por descarga a través de la Apple Store o en el Android Market, cosa que en una web móvil no podrás tener…

Como digo al principio estas consideraciones son fruto de mi experiencia con proyectos relacionados con el mundo móvil, que ya son unos cuantos. Con el tiempo seguramente muchas de estas limitaciones se solventarán, es tan sólo una cuestión de tiempo, pero creo que es interesante tener una fotografía real de lo que está suceciendo ahora. Si se te ocurre alguna cosa más que creas que pueda ayudar a completar esta lista será estupendo, ya lo sabes.

Actualización patanegra: No te pierdas los comentarios que empieza a dejar la gente. Esto se está poniendo divertido :)

Una de las habilidades que estoy adquiriendo con el paso del tiempo y de la cual me encuentro bastante satisfecho no tiene nada que ver con el mundo UX, ni el IxD, ni el HCI, ni el Entrepeneurship, ni nada que se le parezca. Aunque soy sincero: he reparado en ella hace no mucho tiempo.

Simplemente creo que estoy aprendiendo a saber decir «no». Poco a poco, pero dando los pasos correctos, hacia adelante. Y no veas lo bien que me va.

Estoy empezando a darme cuenta de que aprender a decir «no» en el mundo de la consultoría digital debe ser casi obligatorio: en un mundo donde se generan un montón de opiniones de lo más diversas (y disparatadas), con plazos imposibles y siendo tú una pieza clave de todo ese pastel decirlo a tiempo te puede sacar de un montón de problemas y (bola extra) puede ayudar a que te posiciones como mejor profesional.

¿Por qué decimos «le daremos una vuelta», «lo valoraremos» o «le damos una pensada» cuando en el fondo ya sabes que la respuesta es «no, no puede ser»? En el fondo creo que tiene que ver con el gesto de intentar agradar a tu cliente, tratas que tu relación con él se mantenga dentro de lo que consideras correcto. Pero es que saber decir esto no tiene que tener connotación negativa, como normalmente imaginamos. En la asesoría tecnológica decir «no» como es debido puede transmitir a tu cliente que sabes de qué estás hablando y que ese «no» que das por respuesta es fruto de tu experiencia, porque crees que es lo más recomendable para el buen funcionamiento del proyecto.

He vivido hace poco con Ignacio una reunión en la soltó un «no» por respuesta, directo a la línea de flotación. Hubo hasta una pausa prolongada, de 3-4 segundos. Horas más tarde, tomándonos algo con el mismo cliente y surgió en la conversación precisamente ese «no», donde lo valoraban muy positivamente, precisamente porque ahorró tiempo de discusión y permitió avanzar sobre temas más importantes que debíamos tocar en ese encuentro. Curiosamente la sensación que me llevé tras esa reunión es que, lejos de enfriar la relación por este tipo de respuesta, nos había sucedido todo lo contrario.

Eso sí, aviso: los primeros pasos no son nada fáciles…

Dentro de nada hará prácticamente un año desde que Ilios.org empezó a coger forma. La idea nació con la creencia de que es posible sacar provecho de la agilidad que proporciona nuestra situación: sin oficinas, sin burocracias, sin jerarquías, sin bodyshopping, pero siempre con un portátil bajo el brazo, conectados.

En tan corto espacio de tiempo nos han pasado un montón de cosas. La más importante es que hemos sido capaces de demostrar que un grupo pequeño, con muchas inquietudes y sin infraestructura física, también es capaz de acometer grandes proyectos. Como comentaba hace unos años, la innovación no sólo es el resultado del uso de lo último. La innovación también puede ser el resultado de un uso más creativo de lo que ya existe.

Los clientes nos ven con curiosidad, sobre todo las grandes cuentas, como preguntándose cómo es posible que una red tan pequeña pueda hacer cosas de gran calado: Banco Santander, BBVA, Museo del Prado, idealista.com, SModa, Fundación Telefónica, aunque sólo podemos enseñar una parte de nuestro trabajo.

Pero todo esto no lo hacemos sólos: la base de Ilios es también una sólida red de colaboradores de confianza que aportan su saber hacer en otras áreas de conocimiento, sin ellos no podríamos hacer lo que hacemos (el incansable Julio Loayza, Jerónimo Mazarrasa, Ana Gasco, Blanca Fernandez o Álvaro Isorna).

Scott Belsky llama a este tipo de profesionales «radicales libres», y «los compara con estas moléculas porque, en química, este grupo de átomos son imposibles de movilizar y, precisamente por eso, sus posibilidades son infinitas». «Los radicales libres son fuertes y resistentes, autosuficientes y extremadamente potentes. Los encontrarás trabajando por su cuenta, en pequeños equipos o en grandes compañías. Están en todos sitios y están configurando el futuro», escribe Belsky en un post de obligada lectura.

Hemos recibido bastantes solicitudes de gente interesada en formar parte de nuestra red de confianza. Os pedimos paciencia: organizar algo que funcione como es debido requiere tiempo, esto es todo muy artesano… Necesitamos tener todo bien claro para poder seguir creciendo de forma orgánica. Pero desde luego nuestra idea es seguir creciendo, ¡cómo no!

Agus, Carlos, Rafa, Ignacio, brindo por todo esto :)

A mi me gustan tus arrugas. La belleza de lo anónimo

La autopista TF-5, el tramo norte de la isla de Tenerife, cuenta desde hace unos años con una iniciativa especialmente singular: cada cierto tiempo una persona (conocida como Anoniman) se molesta en construir textos sobre un cartel en el lateral de la vía, con letras generosas, para que todo el que pase por ahí pueda deleitarse leyéndolas.

Son frases cortas, muy sencillas y naturales, o simplemente palabras pero con muchísimo poder emocional: «A mi me gustan tus arrugas», «Tóquense», «Te espero en la cama», «Hay cosas difíciles de decir» o «Volver».

Los que cada mañana pasan por ahí sostienen que la experiencia de pasar por ahí tiene algo de mágico. Yo mismo he tenido la suerte de pasar en varias ocasiones por ese tramo y sorprende toparse con estos mensajes: no es sólo por la ubicación (en una ladera rodeada de chumberas) o por los mensajes en sí. Creo que lo más potente que hay detrás de todo esto es el simple gesto del anonimato, la intriga de no saber de qué persona salen estas cosas con tanta energía. Crea un aura especial que genera muy buen rollo…

Funcionar de manera anónima tiene su poder de atracción y si no que se lo pregunten a Chris Poole, fundador de 4chan (se dice que es uno de los sitios más oscuros del Internet), que hace unos días compartía su opinión sobre la identidad (no podía dar más en el clavo):

«La imagen de la identidad en línea normalmente se dibuja en blanco o en negro, quien eres en línea es quien eres en la vida real. Esa visión simplista de la identidad se complementa con una versión simplista del anonimato. La gente piensa que el anonimato es oscuro y caótico. [...]

Pero la identidad humana no funciona asi, ni online y offline. Nos presentamos de manera distinta en distintos contextos y esa es la clave de nuestra creatividad y expresión. No se trata de “quién eres con” sino de “a quien compartes como».

Hay aplicaciones para móviles que también aprovechan el tirón de lo anónimo y lo están enfocando de tal manera que empiezan a ser herramientas de ayuda para personas desesperadas que buscan ayuda y consejos a sus problemas personales: una de ellas (quizás la más popular) es PostSecret.

En un mundo donde la ostentación y el llamar la atención está a la orden del día este tipo de actitudes son de agradecer. Que gente completamente desconocida se esfuerce por mejorar la calidad de vida de los que le rodean sin esperar absolutamente nada a cambio es digno, como poco, de mención.

Pásate por este vídeo y échale un vistazo a la visión de Anoniman sobre todo esto, verás este viernes de otra manera (YouTube, 5:02):

Pantalla Polybius. Rutina, rutina, rutina...

Hoy es viernes. Un viernes más. Estás deseando que llegue el finde para desconectar del trabajo y pasártelo bien, dedicarte a lo que más te gusta hacer, da igual lo que sea. La típica tarde donde hay poco que hacer en tu ofi (o no tienes las energías suficientes para afrontar algo que crees que cogerás con más ganas el lunes que viene).
Dedicarás gran parte de esta fabulosa tarde a darte una vuelta por un montón de webs, tratando de matar las horas que te quedan para soltar el ratón y lagarte a tu casa o tomarte unas cañas con los amigos. Quizás se te pase por la cabeza la cantidad de viernes que te esperan en tu vida como este, con la misma rutina y el mismo trabajo, pero se te pasará ese pensamiento tan pronto encuentres algo interesante que ver en tu pantalla.

En el fondo, tu trabajo te aburre y te motiva cada vez menos, al fin y al cabo no es tu empresa, pero ahí sigues «estás bien pagao, qué coño». Estás esperando a que pase “algo” en tu vida que dé un giro importante a esa rutina que, en función del día, te agobia más o menos, pero ya está, no hay más.

Pero ¿de verdad te has parado a pensar de verdad todo lo que te queda por hacer en esta vida? ¿Eres consciente de la cantidad de cosas que puedes llevar a cabo tú mismo? En lo más profundo sientes que eso es algo que sólo hace gente valiente, con espíritu “emprendedor”, que tu no vales para esas cosas.

Pues permíteme que te diga una cosa: déjate de mandangas. No hay peor enemigo para hacer lo que quieres en esta vida que una nómina que supuestamente te garantiza esa estabilidad ficticia. Lo mejor que puede hacer uno en esta vida es conseguir sus sueños. Y para eso no hace falta tener madera “emprendedora”, tan sólo necesitas algo de valor y pensar que, en el peor de los casos, después de haberlo intentado, puedes volver a la misma situación en la que estás ahora mismo: leyendo posts de gente que crees que vale más que tú.

No pierdas tu tiempo pensando que otros pueden hacerlo y tu no. Muy pocos de los que ahora mismo tienen proyectos de éxito pensaron que llegarían a ser empresarios, emprendedores, entrepeneurs o lo que sea. Si no estás contento con lo que estás haciendo ahora y no se te ocurre nada que crear prueba simplemente a hacer lo mismo pero por tu cuenta: te sorprenderá la visión que te da este pequeño salto a nivel vital y estoy seguro de que te ayudará a limpiar tu mente de dudas y temores.

Ser feliz contigo mismo no es estar bien pagado, sino hacer lo que de verdad de gusta hacer y conseguir esos pequeños retos que uno se plantea a lo largo de este corto viaje vital. Disfruta.

Facturas Movistar

Ese día empezó estupendamente: cielo limpio y despejado, una temperatura fresca y agradable, con la sensación de haber descansado y dispuesto a comenzar la jornada con toda la energía que uno tiene para sacar la empresa adelante, «hoy te comes el mundo, tío».

Pero la cosa se empezó a torcer justo en el momento en el que cogí el teléfono y apreté estas cuatro teclas: 1004.

Llevaba días con esa tarea pendiente: solicitar la factura online, o la «e-factura», como lo llaman en Movistar, tratando de imprimirle a algo tan sencillo como una factura, un toque fresco, cool y actual a la par que casposo-noventero. Tras numerosas tentativas a través de la web del «Canal Cliente de Movistar», aguantando errores 404, cargas de página eternas o mensajes sin sentido, perdí toda la esperanza en el momento en el que, intentando acceder a una determinada sección, me salta un mensaje de error con lo siguiente:

«No ha sido posible realizar su petición. Imposible solicitar su factura online. Entre en www.canalcliente.movistar.es y descubra todo lo que tenemos para ofrecerle».

Solté el ratón, me puse bien las gafas, me atusé la barba y dirigí la mirada hacia la parte superior del navegador, a la barra de dirección, para comprobar qué url era realmente la que estaba ahí escrita. Y efectivamente, www.canalcliente.movistar.es. Pues eso, que perdí toda la esperanza, hasta la última gota.

«Voy a intentar resolverlo por teléfono».

Cuando uno toma esta decisión y coge el teléfono para hacer una gestión de este tipo, sabiendo que existe la posibilidad de realizarla por el canal web, de forma autónoma y sin ayuda de nadie, uno se siente de inútil, pazguato. Y quizás esa sensación de inferioridad, unida a la baja calidad del servicio, hacen que sólo con pensar que necesitas llamar a ese servicio te sientas deprimido, un lúser. Mientras pulsaba esas cuatro teclas ya empecé a incomodarme, pensando en quién se pondría al otro lado de la línea y cómo andaría de cubicaje profesional. Hablé con varias personas, colgué y volví a llamar varias veces, con la esperanza de encontrar otro tono y otra respuesta. Lo estándar era que todo se encontraba en la página web, pero ese era precisamente mi problema, que lo que buscaba no se encontraba en la famosa página web.

Una chica me derrumbó, literalmente. «¿Y qué navegador utiliza usted?». Pensando que Chrome sería algo de otro planeta simplemente respondí que «Firefox», pero así, como suena: Fire-Fox, para evitar maletendidos y erratas. «Un momentito por favograsias». Minutos más tarde, con la consulta resuelta, la chica me indica que «Don Juan lo siento, pero sólo soportamos sistemas operativos Windows o XP». Hubo una ligera pausa, tratando de asimilar la mandanga que me acababa de soltar: «Perooo… Señorita, eso que usted me dice no es ningún navegador». «Aha, pero sólo puede acceder por ahí», me dijo ella muy segura. La verdad es que llegados a este punto la mejor opción hubiera sido dar las gracias y colgar el teléfono, pero me atreví a continuar, desafiando el profundo conocimiento de soporte del Canal Cliente Movistar.

Traté de explicarle de forma sencilla la diferencia entre navegador y sistema operativo, en algo menos de 30 segundos. Y, tras preguntarle si lo había entendido, me espeta «pruebe con el Google», no «Gúguel», «Goo. Gle», pero tal y como. «Señorita, me está diciendo que para resolver el problema que tengo para descargarme las facturas tengo que irme a Google?». «Google es un buscador que también le puede valer. Y también Explorer». De repente la vista se me nubló, y empezaron a surgir relaciones inconexas entre palabras como navegador, e-facturas, sistema operativo, buscador y decidí darme por vencido. Lentamente me separé del teléfono, mirando cómo se alejaba, casi que escuchaba ecos de risas, y gente de call haciendo llamadas de fondo. Apreté el botón colgar.

El día había cambiado, había perdido ese brillo en los ojos que hora y media antes saltaba por delante de mis gafas.

Y hoy, humillado por la primera empresa del país, sobrevivo como soldado de fortuna, con la esperanza de vivir el día en el que encuentre a algún amigo informático dentro de Movistar y me permita poder descagarme esas facturas.

Canal Cliente de Movistar para Empresas, no lo olviden, a su servicio 24×7.