Hace unos días me encontré con un ejemplo que me llamó mucho la atención sobre cómo Ryanair te forzaba a acogerte al seguro de viaje que ofrecían escondiendo la opción dentro del desplegable de países. Crápula al 100%:

En Twitter estuvimos discutiendo sobre si esta práctica afectaba a la experiencia de usuario o si era realmente el precio final lo único que interesaba dentro de ese paraguas UX. El tema daba para rato y como por esta plataforma se me hace pobre expresar y discutir ideas decidí apearme de la discusión. Pero recientemente me encuentro con un post de Harry Brignull (90percentofeverything.com) hablando alto y claro sobre el tema: Dark Patterns: dirty tricks designers use to make people do stuff.

Y es que es tremenda la cantidad de recursos sucios que hay para forzar a la gente a realizar algo. He cogido algunos de los ejemplos que se mencionan tanto en el post como en los comentarios:

  • Web sociales que hacen extremadamente complicado el poder configurar tu contenido personal de público a privado;
  • Esos complicados sistemas de confirmación de baja para borrarte de una lista de correos (sobre este tema ya hablé largo y tendido);
  • Sistemas que te piden que te loguees bajo Facebook o Twitter y automáticamente mandan un mensaje a todos tus contactos sin autorización;
  • Checks seleccionados por defecto para recibir newsletters;

Lo más curioso de todo es que esta práctica ya existía en la arquitectura y tenía incluso un nombre: Slanty design (design that purposely reduces aspects of functionality or usability). Dan Lockton ofrece más pistas sobre sobre este concepto.

Algunos de los ejemplos que Dan comenta son la leche, como el que sigue: un cenicero en forma de pirámide para obligar a los fumadores a tirar los pitillos por la ranuras en lugar de dejarlos encima:

Como vemos, una experiencia de uso positiva y agradable muchas veces se sacrifica para forzar al ser humano a realizar algo en detrimento de la calidad del “cómo se hace”. Los caminos de la experiencia de usuario son inconmensurables…

La mayoría de los que nos dedicamos a estos menesteres estamos demasiado preocupados definiendo la apariencia y el comportamiento de la interfaz web/móvil que queremos sacar adelante.

Pero en la mayoría de los casos sólo nos preocupamos de los emails que le llegan a los usuarios cuando ya se está montando la web. Y así, sobre la marcha, echamos una mano a redactar y definir el texto (o, a lo peor, esa función ya se le ha asignado a otro departamento).

Los emails también forman parte de esa famosa Experiencia de Usuario, y es necesario tenerlos en cuenta desde el principio, cuando aún estás definiendo y prototipando. No puedes tener una interfaz brillante y luego unos emails sin coherencia, mal redactados y un copy pobre. Hacerlo mientras defines la interfaz te ayuda a contextualizar como es debido los textos, a que todo hile más fino. Todo tendrá más coherencia si lo haces de este manera.

5 detalles que para mi son esenciales dentro de un buen email (ojo, no estoy hablando de newsletters, hablo de confirmaciones, notificaciones, etc.):

  1. Cuida el asunto del mensaje: Que de una idea clara del contenido del mensaje. No te pases con el número de caracteres (aconsejan alrededor 80 máx.);
  2. El “desde” también es importante. Procura que quede bien claro quién envía el mensaje y si se puede o no responder al mismo (un “noreply” empieza a ser bastante estándar);
  3. No abuses de los enlaces en el cuerpo del mensaje. Cuantos menos incluyas más claro quedará dónde hay que pinchar, muchas veces el principal objetivo;
  4. Cierra tus emails con un buen pie: incluyendo el “tagline” de tu web, que oriente a los usuarios más despistados de qué iba lo que haces. Enlaces a tu blog, Twitter o similar ayudarán a completar esta información.
  5. Y si envías una contraseña, NO la envíes en el cuerpo del mensaje. Genera desconfianza y mal rollo. Incluye en el cuerpo del email un simple enlace para que el usuario pueda crearse una nueva.

Seguro que hay un montón de detalles más que también hay que tener en cuenta. Como digo, estos son los que yo considero esenciales. Si se te ocurren algunos más encantado de leerlos en los comentarios.

“Mecaaaagoen, pues sí…”, le dije tras revisar la factura que tenía en la guantera del coche.

Y estas fueron las últimas palabras de Caro antes de pegar un volantazo y coger una de las salidas de la A-5 por la que estábamos justamente pasando, en Almaraz para ser exactos.

Y es que la semana pasada fui el rey, el rey del surtidor. Por un despiste llené con 60 litros de gasolina el depósito de mi coche, un fabuloso diesel… Pero así, mirando el contador y viendo cómo caían los números, uno tras otro.

Los que me conocen sabrán que soy un poco despistado para estas cosas, de hecho no es la primera vez que tengo este “accidente”. Pero hablando con el hombre que llevaba mi coche al taller esa tarde me comentaba que este error está a la orden del día. Más común de lo que uno pueda llegar a pensar.

Y así las cosas, con tanto tiempo libre y mientras se vaciaba el depósito de esa gasolina inservible (mezcla de gasolina y restos de gasóil), me puse a darle vueltas al tema. ¿Cómo es posible que un coche de los de hoy, con la más alta tecnología y prestaciones, no tenga “algo” que ayude a mitigar este error? ¿De verdad que lo único que pueden hacer los fabricantes es colocar una cacho de pegatina en la tapa del depósito diciendo “Diesel”?

En un alarde de creatividad y pensamiento profundísimo se me ocurrió lo siguiente:
Si tu coche va con gasolina que el extremo del surtidor tenga forma, por ejemplo cuadrada, que coincida con la entrada del depósito de tu coche, que también sería cuadrada.
Si tu coche es diésel que el extremo del surtidor sea circular, que coincida con la entrada del depósito de tu coche, que también sería circular, vaya.

Lo que viene siendo un poka-yoke, de toda la vida:

Y así, si saco el mango cuadrado, y la entrada de mi depósito es circular, pues que no entra, y como que me ahorro 60 litros de gasolina, ¿no? Decidme que es más complicado de lo que parece, porque es que lo veo de cajón. ¿O es que esto de equivocarse llenando depósitos es un filón y a nadie le interesa que se resuelva?

Por que si es así, me cambio de profesión… Lo juro.

No hay duda de que la mayoría de las nuevas start-ups que nacen a día de hoy tienen una fuerte componente “social”. Aquellas que ya nacieron hace un tiempo y quieren seguir al pie del cañón también se plantean su correspondiente capa social para no perder el tirón de algo tan importante como es el famoso “Contenido Generado por Usuarios” (o UGC en sus siglas en inglés).

Y es que este contenido no tiene ningún sentido si el usuario no tiene a su alrededor una red de contactos decente, donde hacer más viral todo aquello que suceda entorno a su perfil.

Pero hay algo raro en todo esto: lo más importante de toda esta componente social es algo tan sencillo como el botón o el enlace de “Seguir”, o “Hacerse admirador”, o “Agregar como amigo”, depende de donde estemos. Ese es el elemento clave de toda red social que se quiera denominar como tal. Y algo tan sencillo como definir un buen botón, que llame la atención e invite a crear más viralidad entorno a esa red social se diseña mal, se oculta:

  • Hay quien lo incluye entre múltiples opciones, haciendo difícil discriminarlo;
  • Otros le ponen una etiqueta complicada, no dejando claro qué acción generan;
  • Hay otros que prefieren ocultarla tras un desplegable;
  • También hay quien coloca esta acción completamente fuera de contexto…

En definitiva, complican lo que a priori es lo más sencillo de definir: un simple botón. EL BOTÓN, el comando más importante de toda red social que se precie.

Veamos algunos ejemplos que he tomado a vuelapluma y he incluído en la siguiente imagen:

  • Delicious.com – Incluye un enlace oculto entre otras dos opciones, con un literal “Add to my network”…
  • Inusual.com – En las opciones básicas de usuario nos encontramos con un “Colegas – Invitar” ?!
  • Linkedin.com – Entre varias opciones, justo en el medio nos encontramos “Add username to your network”. Un literal fantástico, pero ¿¿por qué en el medio??
  • Facebook.com – Justo al lado del nombre del perfil de usuario “Add as a friend”. Perfecto (y está claro que funciona…).
  • Vimeo.com – Oculto tras un desplegable que se muestra al hacer rollover. Mal.
  • Twitter.com – Un simple literal bien grande y visible. Genial.

Y al final, nos damos cuenta de que las dos redes sociales más importantes que existen tienen también los literales más eficaces (y además, en forma de botón). Creo que un detalle tan simple como tener el elemento más importante bien definido también les está ayudando a ser más líderes aún.

Si estás preocupado porque tu red social no tiene el tirón que esperabas, plantéate si ese botón o enlace, en el que has depositado toda tu confianza está bien contextualizado, se ve como es debido y tiene una etiqueta que engancha y anima a los usuarios a pinchar sobre ella. Diseña para el Affordance.

A few months ago, the Council of Madrid made a big change in one of the main crossroads in the middle the city: Christopher Columbus estatue was placed (again) in the middle of Castellana Avenue (one of the longest and widest avenues of the city). To solve this new obstacle a brand new roundabout was placed. Nothing new: roundabouts are thesedays the state-of-the-art solution to solve any critical crossroad. Sometimes they succeed in solving the problem, sometimes not, as happened in this case. Let’s see:

The rounded shape of a roundabout is something we humans understand as a place where you can drive inside to take your right exit. It’s something natural and obvious. But in this particular case what they did was trying to force humans to learn a new behaviour: “hey, there’s no way to turn anywhere, you just can go straight ahead”. And, to force this new behaviour, the great urban architects had a brilliant idea: placing several horizontal no-turn signals on the road warning drivers to keep going.

You can imagine the rest of this history: everyday lots of cars try to turn despite the warnings signals, creating queues and traffic jam… An epic fail solution, basically. Why on earth did the built a rounded shape? Well, I guess that just because it’s beautiful and looks nice from an helicopter. But of course, non-funtional at all. And non-functional solutions when talking about urban traffic is something to take it pretty seriously.

This is Spain. This is Madrid… This is a fail.

Hace unos días John Shepherd-Barron murió a la edad de 84 años. A Shepherd-Barron se le atribuye la creación del primer cajero automático, para el Barclays Bank.

Su idea nació mientras se daba un baño en su casa, después de ir al banco para sacar dinero y encontrárselo cerrado. Ese mismo año, por casualidad, se encontró con un directivo que trabajaba para el Barclays Bank y, sin pernsárselo dos veces, le explicó con todo detalle su invento:

“Le dije que había tenido de la idea de que, introduciendo tu cheque Barclays en un lateral de la sucursal, te podría entregar esa cantidad de dinero al instante.”

La idea cuajó, y a Shepherd-Barron se le asignó el desarrollo de los primeros 6 cajeros, el primero de ellos instalado en Enfield, al norte de Londres, en Junio de 1967 (donde todavía existe una placa que conmemora ese momento).

Como dato curioso, el número PIN que rondaba en la cabeza de Shepherd-Barron tenía 6 dígitos, pero fue su propia mujer quien le comentó que sería incapaz de recordar semejante cantidad de dígitos, sugiriéndole que fueran sólo 4 números los que formaran el PIN de seguridad.

Como suele suceder con los inventos de gran aceptación, otros autores también se atribuyen la creación del aparato, incluso existieron proyectos muy similares en Japón, Suecia o Estados Unidos (en este último país estuvo funcionando durante 6 meses algo parecido en la ciudad de Nueva York – el Bankograph – pero fue retirado tras su baja aceptación por parte de los clientes).

El resto ya lo conocemos todos: un aparato que ha facilitado la vida de miles de personas. Y de qué manera, ¿eh?

Another brilliant solution that goes deep into the way we humans behave. Just check this out:

How many times have we fail in putting our key into the damn key locker? Why on earth do we live surrounded by complicated gaggets?! Even a key locker is hard to use! Can you believe that?

This kind of solutions gives me hope…

Space star

A raíz de un interesante hilo que se está generando en la lista de discusión de UPA Madrid de LinkedIn y de una conversación que mantuve con el amigo Dani TorresBurriel hace unos días, me animo a escribir unas cuantas líneas con la intención de trazar, a modo de texto y desde mi humilde punto de vista, lo que representa el estado del diseñador de interacción en sus distintas variantes y nomenclaturas. Creo que la experiencia de haber dado el salto y dedicar mis esfuerzos a llevar mi proyecto adelante me ha ayudado a verlo todo con más perspectiva e identificar a vuelapluma 4 perfiles básicos:

#1. Este primer punto toca la situación de lo que hace la mayoría del “UX cosmos cañí”: trabajar en una consultora por cuenta ajena. Donde tus clientes te vienen dados, y por contra, no te queda más remedio que aceptar el cliente, claro está. Aún así, la mejor opción de aquel que se anima a empezar por este sendero profesional.

#2. Si te has animado a dar el salto e intentas montártelo por tu cuenta, ¿cómo te ves? ¿Crees que podrías continuar de esta manera de forma continuada? Muchos opinan que no, que el paso lógico es crear tu propia empresa/estudio y que ofrecer consultoría de forma independiente no suele durar más 2-3 años antes de dar el siguiente paso…

#3. Con tu propia empresa/estudio todo cambia: ahora dedicas más tiempo a labores de coordinación, gestión y captación de clientes. Tus propuestas llevan “firma de la casa” pero ya dependes de alguien para que esas propuestas lleven tu estilo. Hay que preocuparse de estar encima de quien empieza contigo y tratar de que no de el salto a otro sitio (como sucede también en muchas ocasiones). Hay quien se plantea después de esta experiencia bajar al #2.

#4. La opción final es dejar el mundo de la consultoría y abrir una tienda de jamones (o tener tu propio hotel, snif), pero antes de eso te queda la opción de intentar llevar a cabo tu idea digital (lo que viene siendo tu propia start-up) y dedicarte al 100% a ella, con todo lo que ello conlleva (financiación, búsqueda de recursos y la incerdumbre sobre si llegará o no a buen puerto).

Está claro que el perfil va siempre en función de la personalidad de cada uno. Pero en cualquier caso, cuando estás en el punto #3 o #4, aparte de conocimientos sobre el tema (que por supuesto) empiezas a necesitar también ciertas nociones tanto de labor comercial como del funcionamiento del mundo de los negocios, cosas que por desgracia no vienen en el “pack UX”. A este punto hay que añadirle que tengas las correspondientes aptitudes para apuntar maneras en estas dos cosas, que también es complicado si no va con tu personalidad. ¿Es quizás el tándem UX/Profesional comercial el que podría funcionar?

Lo más curioso de todo esto es que en muchas de mis conversaciones, la mayoría llega a la conclusión de que no se ven dedicándose a estos menesteres cuando tengan, digamos, 20 años más. ¿Es por tanto esta profesión joven llamada a ceder el testigo de los que van llegando? Dá para pensar hoygan…

Durante los próximos días tendré la oportunidad de compartir temas relacionados con la experiencia de usuario en un par de eventos:

  • El primero se celebra este fin de semana (del 9 al 10 de abril) en Cáceres: The Evnt, un evento sobre tecnologías y negocios basados en Internet, del que el amigo Dani Torres Burriel – que también estará por allí – ofrece más detalles.
  • El segundo evento tendrá lugar en la Universidad Europea de Madrid, con motivo de la inaguración de la nueva Facultad de Artes y Comunicación. Se trata del I Foro de Creatividad e innovación transversal. Me hace especial ilusión poder estar allí por que sé que esta nueva Facultad ha supuesto el esfuerzo de un buen amigo al que aprovecho para dar la enhorabuena. Por cierto, la entrada es gratuita y abierta a cualquier interesado.

Fue uno de los teléfonos más populares en la década de los 70 y 80. El teléfono “Góndola” empezó a fabricarse a finales de 1968, y fue una copia exacta (fusilada literalmente) del modelo original – de 1965 – diseñado por Donald Genaro, de Henry Dreyfuss Associates, uno de los primeros estudios de diseño industrial.

Su implementación en España fue llevaba a cabo por la compañía Citesa (Compañía Internacional de Telecomunicación y Electrónica S.A.), curiosamente tras una visita de un alto directivo de Telefónica a EE.UU, de donde vino encantado tras conocer el modelo original.

Su nombre de pila es Trimline y su primer cliente fue la casa Bell. Su innovador diseño incluía el dial dentro del receptor, dándole una apariencia futurista jamás vista anteriormente. Posteriores evoluciones del mismo modelo eliminarían el dial, reemplazándolo por un teclado que no llegó a utilizarse en España al ser rechazado por el entonces Director de Ingeniería de Telefónica tras comprobar que “las teclas eran muy pequeñas y no se veían bien los números”.

La preocupación por la ergonomía dentro del estudio de Dreyfuss era tan profunda que llegaron incluso a realizarse un estudios antropométricos sobre más de 2000 caras humanas para establecer la distancia media entre la boca y la oreja y poder de esta manera optimizar dichos aparatos de la mejor forma posible.

Por cierto, existe un curioso blog de los antiguos empleados de la fábrica Citesa, donde comentan interesantes anécdotas de la empresa y su relación con Telefónica.

Cruzaremos los dedos para que no empiecen a llegar hoygans pidiendo este teléfono…