Mundo reflectante

A raiz de un curioso post de Duopixel de hace ya un buen puñado de años sobre la señalización de emergencia del Metro de Madrid, empecé a prestar más atención a todo aquello que estaba diseñado para, sobre todo, captar nuestra atención en situaciones de emergencia o de escasa visibilidad.

No dejan de ser curiosas las soluciones de diseño que surgen tras colocar las bandas reflectantes que tendrá una ambulancia o un coche de policía, o cómo se ve un reloj en la oscuridad, o qué elementos viales se ven por la noche en una carretera. ¿Qué procesos de decisión han llevado a estas soluciones?

En todos estos ejemplos se respiran los notables esfuerzos que hacemos los humanos por simplicar al máximo, dejando únicamente la esencia de las cosas, sólo lo importante para que todo sea percibido correctamente, sin confusiones.

Y a veces pienso que todo lo que nos rodea debería estar hecho con esta finalidad. Sería como subrayar un libro con un rotulador fluorescente, donde sólo destacamos lo importante… ¿Te imaginas?

¿Se os ocurren más ejemplos?

Alcance del dedo pulgar en un dispositivo movil

Hay que tener muy claro que, en el mundo móvil, apenas tenemos dos “posiciones” para usar un móvil (otra cosa es la postura que adoptamos cuando hablamos):

1. La primera, con una sóla mano, utilizando el dedo pulgar para utilizar el dispositivo.

2. La segunda, cogiendo el dispositivo con una mano y utilizándolo con la otra, a través del dedo índice.

La segunda suele ser adoptada para momentos donde existe cierto relax, más tiempo para consultar nuestro dispositivo. La primera sin embargo es la más usada en nuestro día a día, la que está presente en momentos más cotidianos, es la más rápida de adoptar, pues sólo utiliza una mano.

Nuestro dedo pulgar tiene un alcance muy limitado y hay opciones dentro de la interfaz que son difíciles de alcanzar.

Aunque depende mucho del tipo de app que estés definiendo, ten en cuenta la ubicación y el orden de los items del menú de navegación. El alcance es uno de los principios básicos de la Ergonomía “clásica”. Y esto afecta a la experiencia de uso global de tu interfaz.

Estructura de Soysuper.com

Aún con el eco de todo el ruído de la semana pasada con el lanzamiento de la beta de Soysuper.com, me atrevo a soltar algunas conclusiones e ideas sobre la experiencia de implementar un diseño “responsive” (la palabra de moda del 2013, no olvidar).

En primer lugar decir que estamos francamente sorprendidos con el feedback recibido. Tenemos un montón de ideas y detalles que afinar y mejorar pero, en general, estamos muy contentos con las aportaciones recibidas, tanto por la forma como por el fondo: desde la UX, hasta la velocidad, la navegación o el copy. Y empezar así de verdad que es para quitarse el sombrero.

Bueno, al lío: ¿Qué hemos aprendido de un proceso de diseño responsive? Varias ideas sin orden ni concierto, fruto de lo que hemos vivido estos meses:

1. Lo primero: que esto no es diseñar una app. Hay un montón de cosas que, sólo cuando bajas al detalle reparas en ellas. La primera fue probablemente abordar el tema del navegador en móvil. Un extra de espacio que tienes que resolver como es debido para que no te consuma un espacio fundamental.

2. La idea inicial fue definir una app móvil, pero con el tiempo nos dimos cuenta de que, con “un poco de esfuerzo” podríamos tener algo que se pudiera ver dignamente en más dispositivos. Así que cuando ya teníamos bastante avanzada la app decidimos dar ese salto, definir la versión desktop y “browsizar” la versión móvil. Todo un desafío. Probablemente fueron los momentos más duros de todo el proceso del parto.

3. Esta decisión supuso un cambio de paradigma bastante importante: el trabajo se multiplicó justo por dos. Cada pantalla que definíamos teníamos que ver cómo respondería tanto en móvil como en desktop. Lo bueno: que aprendes rápido a convivir con ello. El proceso de definición y diseño no es demasiado complejo una vez definido “lo gordo”.

4. La estructura: al final conseguimos llegar a una estructura de fondo, que soportaría Soysuper independientemente del dispositivo. Dar con esta estructura tuvo su historia y, cuando la tuvimos estuvimos varios días tratando de conocerla bien. La tecla aquí está en definir la estructura para desktop y luego ver cómo la escondes a través de ciertos comportamientos en móvil, es sólo cuestión que decidir qué es lo que quieres ocultar y por qué. La foto que ilustra el post es la estructura final acordamos (top secret).

5. Dedo vs cursor: al tener que definir dos versiones en paralelo tienes que olvidarte del efecto rollover para enseñar cosas en desktop, en móvil no existe esta opción y es casi más sencillo pensar en otra solución que sea uniforme para ambos casos.

6. Casi sin darnos cuenta, ya tenemos diseñada en la cabeza la versión para tablet. Como la estructura es la misma en cualquier dispositivo, para tablet sólo tendremos que decir qué enseñamos y qué ocultamos. Y qué elementos de interacción usamos, si móvil o desktop, o los dos a la vez. Ya veremos de todas formas, que aquí estoy yo hablando sin haberlo visto.

7. Me gusta la idea de que hayamos destruído un gran muro: el de evitar la descarga de la app para empezar a usar Soysuper.com. Tampoco es necesario descargarse ninguna actualización, todo sobre la marcha. Lo malo, que de momento no funciona offline, aquí si no tienes conexión a Internet no hay experiencia de uso por ningún lado. Y en una lista de la compra tiene todo el sentido. ¡Dadnos tiempo!

8. La buena noticia es que haberlo hecho bien nos permite a medio plazo poder crear una app Android/iPhone sin comernos demasiado la cabeza. Y eso será genial.

9. No tiene mucho que ver con el responsive pero creo que es importante comentarlo: la importancia del copy está siendo aquí un plus a nuestro favor. Hemos recibido algún feedback de que nos estamos pasando un pelín en determinados puntos (2-3 personas), pero todos los demás se sienten muy a gusto, genera empatía y ganas de seguir usando la herramienta.

10. Tratar de usar pocos estilos para enlaces, texto y botones ayuda muchísimo a transmitir sensación de simplicidad y te quita quebraderos de cabeza para las distintas versiones que tienes. Es un ejercicio que cuesta y que tienes que ir controlando cada cierto tiempo. Es muy fácil bajar un enlace 10 píxeles si no te entra a 12 píxeles, pero si te obligas a usar siempre 12 píxeles, sin excepciones, te obligas a repensar mucho más el problema que tienes delante. Una buena interfaz no se soluciona bajando el tamaño del texto.

Y bueno, para acabar, y aunque ya se haya dicho y suene a topicazo, que es fundamental tener a un equipo que pilote de lo suyo en cada campo. Y que es un gustazo trabajar así. Brindo porque este proyecto dure muchos muchos años!

Logo de Fintonic.com

Recibí la llamada hoy mismo, a primera hora: Fintonic, uno de los últimos proyectos en los que hemos estado trabajando, acaba de obtener el máximo galardón en los Lovie Awards, los Óscars Europeos de Internet, nada menos que en la categoría de mejores prácticas. También ha conseguido mención especial en la categoría en la que es especialista: las finanzas.

El premio en sí no tiene ningún valor si no haces mención al fabuloso equipo que ha estado por detrás, dándolo todo para que esto sea posible. Desde el primer momento vimos tan claro el potencial de la idea y del equipo que fuimos nosotros mismos los que les animamos a presentarse. Y hoy, muchos meses después, ahí están en todo lo alto. Ha sido precioso escuchar, a primera hora de la mañana, la llamada de teléfono recibiendo la noticia, entre risas, emociones y mucha, mucha alegría.

No deja de ser bonito que, estructuras tan sencillas y ágiles como son Seisdeagosto.com, Ilios.org o Tecnilógica.com, puedan tener la capacidad de generar el valor necesario para que una empresa se posicione en los más alto de un podio con tanta competencia, por encima de empresas como Chanel, Nivea, Financial Times o Playstation.

Para el humilde proveedor, como somos nosotros, nos queda un sabor agridulce: contentísimos por semejante resultado, por ver que lo que generas aporta resultados reales, pero por otro lado sin sentirte parte al 100% de todo el equipo. Hoy me hubiera gustado pertenecer a Fintonic, haber disfrutado de esas alegrías que escuché esta mañana.

Hace unos meses comentaba por aquí qué elementos son necesarios para que exista esa sinergia entre cliente y proveedor. Y hoy vuelvo a comprobar que esos elementos que en su día comentaba tienen más sentido que nunca. Mi más sincera enhorabuena a todos los implicados. Ahora falta todo lo demás, que no es poco, pero seguro que se lleva de otra manera.

No sé si consigueré tocar ese premio (la entrega es en Londres). Pero yo ya lo estoy celebrando abriendo una buena cerveza.

P.S.: No os dejéis llevar por la primera impresión de la home (cambia en breve). La chicha está dentro ;)

Ale Muñoz dándolo todo en la edición del año pasado

Que una formación de este tipo vuelva a la carga con una segunda edición sólo puede ser una buena noticia.

El Máster de Usabilidad y UX ya tiene fecha de arranque: será el próximo día 23 de noviembre y se impartirá en las oficinas que KSchool tiene en Madrid capital.

Seguiremos apostando por ese carácter práctico que marcó la primera edición, con el objetivo de que quien complete estos cuatro meses de formación pueda entrar a formar parte del mercado laboral, cuya demanda de profesionales de este sector continúa al alza. Obviamente habrá novedades después de la experiencia del año pasado que esperamos ayuden a mejorar en todo lo posible.

Como siempre, detrás de todo el tinglado estaremos Isabel Inés, Ignacio Buenhombre y yo mismo, pero con la estupenda noticia de la incorporación de Pilar Esteban en la organización.

Aún estamos pendiente de confirmar toda la lista de profesores, pero de momento todos los de la primera edición nos han confirmado su interés en seguir participando en esta nueva edición: seguiremos contando con lo más selecto y cañí de la profesión dentro del panorama español. Vaya por delante nuestro agradecimiento por querer seguir apostando por la formación en este área.

Una vez más, agradecer también toda la labor de apoyo que desde Kschool nos bridan y en especial a Alejandro Doncel, Jorge Llorente, y Agustín Carbajo: gracias por vuestra ayuda para que todo esto sea una realidad.

SI ESTÁS INTERESADO EN APUNTARTE, SEXO GRATIS.
Es para que continues leyendo, que si no te me escapas ;) Antes de lanzarte a preguntar te recomiendo que te leas todos los detalles siguiendo el enlace que verás a continuación. Desde ahí podrás incluso formalizar tu preinscripción para entrar en el proceso de proceso de selección:

http://kschool.com/cursos/master-en-usabilidad-y-experiencia-de-usuario/

Si quieres saber algo más sobre cómo fue la primera edición pásate por este par de enlaces:
Los ya clásicos apuntes de Roser Blanco, que formó parte de la 1ª edición.

Nuestro cajón desastre para compartir impresiones, fotos, dudas…

En un mundo donde la toma de decisión de compra es tan volátil, con fuentes de información donde poder informarte sobre la calidad de un producto o servicio disponibles en cualquier sitio y momento, con profesionales del sector y usuarios particulares dispuestos a ofrecerte su opinión, no deja de sorprenderme que aún se siga utilizando en publicidad una técnica tan poco ética, fuente inagotable de problemas entre proveedores y clientes insatisfechos: hoy vamos a hablar de la (maldita) letra pequeña y del querido concepto “Desde”.

La publicidad y técnicas afines como el marketing, según las veo yo (y que me corrija quien sepa más de esto), son prácticas que tratan de captar la atención de las personas y convertirlas, a través de recursos y creatividades, en potenciales clientes de un determinado producto o servicio. Para ello, se emplean desde ingeniosos copies a estrategias o campañas fuera de lo común, o diseños transgresores, que traten al fin y al cabo, de captar nuestra atención y que saquemos la cartera.

No cabe duda de que en la conciencia de muchas empresas está cada vez más presente el tratar de entender las necesidades de los clientes y ofrecer una atención y un servicio impecables. Personalmente, veo a Zappos.com, Threadless.com o Dropbox.com como grandes estandartes de esto que estamos hablando. Quien haya probado alguno de sus servicios sabrá de qué estoy hablando.

Sin embargo, aún nos toca soportar un montón de formatos publicitarios que, por mucho que lo maquillen, lo único que persiguen es (seamos francos) engañar, ofreciendo algo que no existe y ocultando la información que realmente a nosotros, como potenciales clientes, es lo primero que nos interesa saber. Y un perfecto ejemplo de esto son los carteles publicitarios que tenemos en nuestras carreteras.

Veamos el siguiente ejemplo, donde una compañía aérea me ofrece vuelos a Madeira por un módico precio: 99’30€ del ala:

Vuelos a Madeira desde 99'30€. La promesa.

Desde la vía, cualquier persona podrá encontrar ese precio interesante y, en caso de que esté planeando unas vacaciones y esté aún buscando destino, hasta se tome la molestia en realizar una búsqueda en la web de esta compañía para encontrar ese precio, o igual lo comenta con la persona que viaja a su lado: “joder, qué buen precio, Carmen”. Pero si, como yo, tiras del freno de mano de tu coche y te paras a observar los detalles, verás que para nada es oro lo que en ese cartel reluce:

Vuelos a Madeira desde 99'30€. La realidad.

Y aquí os presento a Doña Madre del Cordero: en realidad el precio incluye el diabólico concepto “Desde” y no sólo eso: además es “por trayecto”, por lo tanto, el precio te sale como mínimo justo al doble (a no ser que quieras empadronarte en esa isla). Si me apuráis, intuyo que incluso en función del aeropuerto de salida el precio cambiará notablemente.

Y ahora tan sólo unas preguntas, dirigidas a ti, querido empresario, que has dado el ok a esa campaña:

  • ¿Te imaginas la cara del que haya entrado en tu web y se haya molestado en realizar esa búsqueda? Haz el esfuerzo por ponerte en su lugar.
  • ¿Y qué me dices de aquel que aún no tiene Internet y se molesta en ir hasta una agencia de viajes? ¿Cuál crees que será su gesto tras salir de la agencia?.
  • ¿Te puedes hacer una idea de su opinión sobre tu empresa tras conocer todos los detalles de “la oferta” que tan hábilmente ocultas en el cartel publicitario? ¿De verdad crees que te recomendará?

Y para terminar, un pequeño consejo al que supongo no prestarás la más mínima atención:

Ganar clientes a día de hoy pasa por ser honesto y transparente desde el minuto 1. Precisamente lo que tratas de ocultar es lo primero que tienes que mostrar. El “Desde” y el “Por trayecto” tendría que ser casi más grande que el precio, como mínimo estar adaptado al contexto en el que lo publicas: desde una carretera a 70km/h es imposible leer lo que pone, y tirar del freno de mano no es algo que todo el mundo hace para leer algo desde la carretera. No hay nada más frustante que hacer perder el tiempo a quien puede estar interesado en lo que ofreces.

Pero supongo que todo seguirá igual, al menos de momento, hasta que esta crisis de órdago que estamos atravesando nos empiece a poner en su sitio a todos y empecemos a llamar a las cosas por su nombre, con todos los detalles, como a cualquiera le gustaría que fuera.

A partir de hoy, lo dicho, declaro mi batalla personal a la letra pequeña.

Ver películas online: El principio de "Cariño, levántate tu"

Ver películas online, con un catálago interesante y una calidad más que correcta, empieza a ser realidad en nuestro país. Atrás dejamos la gestión de las descargas y de los subtítulos para poder ver una película que, probablemente, no verías nunca más y que ocupaba un espacio inútil en tu disco duro.

Un montón de proveedores se han apuntado a esta carrera: Wuaki.tv (que recientemente fue adquirida por el gigante nipón Rakuten), Youzee.com, Filmin.com, Cuevana.tv o Mubi.com ofrecen este tipo de servicio gratis o a un precio bastante asequible. Esta competencia es un claro indicador de que el mercado se mueve.

Sin embargo, hay una serie de detalles básicos que muchos de estos servicios no tienen en cuenta. Probablemente porque el foco está en ofrecer el mayor catálogo de películas, en lugar de ofrecer una experiencia de uso fina y acorde con el contexto de uso. Muchos lucen un diseño implecable, pero no están obsesionados con facilitar el disfrute del “momento película” al máximo: relajado en el sofá y con cero ganas de levantarte. Si hay algo que falla en estos momentos lo primero que harás será buscar a alguien que se levante por ti…

¿Cuáles son esos detalles? Después de un buen puñado de películas a mis espaldas, desde distintos proveedores, me atrevería a lanzar estas 4 ideas:

  • La carga del vídeo: casi todos los proveedores activan la carga del vídeo tras pulsar la opción “Play” o cuando he pagado. Este detalle provoca que, en ocasiones, la línea de visualización atrape a la línea de carga y que el usuario tenga que pasar por ese molesto mensaje de “cargando película” o similar. Es el mensaje más frustrante que uno puede encontrarse, porque sabes que toca esperar.
    La carga de una película debería comenzar mucho antes de pulsar el botón Play, probablemente nada más entrar en la ficha de la película, mientras que estamos tomando la decisión. Este detalle disminuiría la probabilidad de encontrarnos con ese molesto mensaje de carga. Instagram hace algo muy similar: la carga de la foto ya se está haciendo mientras estamos seleccionando qué filtro queremos ponerle a la foto. Es una interacción transparente para el usuario pero que se agradece. Y mucho.
  • Mantener los filtros de búsqueda: decidir cuál es la película que quieres ver requiere su tiempo, muchas veces es una toma de decisión en pareja (o en grupo) y llegar a un consenso no siempre es tarea fácil. Aquí los filtros y el orden del catálogo juegan un papel fundamental: ¿Versión original o doblada? ¿Comedia o drama? ¿Con o sin subtítulos? Es muy molesto que, una vez seleccionados esos criterios de selección, tras haber entrado en la primera ficha de película y pulsar el botón “Volver”, lo que tengas delante sea un listado que se ha saltado a la torera el filtro (y el orden) que te habías molestado en dejar a tu gusto… El clásico fallo de no poder navegar desde la ficha de una peli hacia otras pelis sigue campando a sus anchas.
  • Qué debe hacer la opción pausa: En el momento en el que selecciono la pausa probablemente tenga que levantarme del sofá para, desde el ordenador, seleccionar dicha acción (creo que de momento es la opción más habitual, igual me equivoco). En esa transición sofá-ordenador hay unos segundos en los que la atención está menos centrada en la peli y más en darte prisa para perderte lo menos posible mientras que estás en tránsito. Sería un regalo de dioses que, al continuar viendo la peli, el visualizador me retrasara 10 segundos para atrás la película tras reanudarla, para volver a entonarme y refrescarme la memoria tras la pausa. Es algo que muchos de nosotros hacemos cuando nos volvemos a sentar: “rebobinar” unos segundos hacia atrás antes de sentarnos.
  • Finalmente, y no menos importante: mantener el estado “visited” en los enlaces del catálogo, para saber si ya he pasado por una peli o no en mi exploración para encontrar la película que me apetece. Y todo porque, de repente, los enlaces visited han desaparecido de nuestras pantallas, cuando en un directorio son fundamentales para que a la hora de seleccionar tu película tengas bien claro por cuáles has pasado ya.

Son detalles tan sutiles que seguramente pasarán desapercibidos para la mayoría de los mortales. Pero estos pequeños gestos son los que hacen ganar usuarios fieles. Humanizar la tecnología es ponerse en el papel de quien va a usar tu herramienta. En un mercado con tanta competencia tener en cuenta estos pequeños detalles puede ayudar a posicionarte sobre el resto.

La foto viene de Flickr: When no plan is a good plan

Jasper Maskelyne: It's all smoke and mirror

Cuanto más leo sobre Jasper Maskelyne, más me cuesta asimilar su asombrosa capacidad. Para los que no conozcan a este señor, Maskelyne fue uno de los magos más famosos del siglo pasado, un auténtico especialista en la creación de ilusiones ópticas. Se dice que gracias a él Los Aliados ganaron la Segunda Guerra Mundial.

“Denme libertad y no habrá límites para los efectos que puedo crear en el campo de batalla. Puedo hacer cañones donde no los hay y lograr que disparos fantasmas crucen el mar. Puedo colocar un ejército entero en el terreno, si eso es lo que quiere, o aviones invisibles; incluso puedo proyectar en el cielo, una imagen de Hitler sentado en el escusado a miles de pies de altura”.

Con el tiempo, Jasper logró reunir a un equipo de “soldados” de lo más pintoresco: pintores, dibujantes, carpinteros, vidrieros, químicos, ceramistas, ingenieros, electricistas,… Y así hasta 14 hombres, conformando una banda que con el tiempo se conoció como la Magic Gang.

Una de las ilusiones más sonoras fue la de revivir el acorazado Graf Spee, utilizado por el ejército alemán y hundido en diciembre del 39 en aguas próximas a Uruguay. El acorazado apareció un día remontando las águas del Támesis, gracias a una ilusión óptica creada por Maskelyne a través de (no se lo pierdan) globos y espejos.

La historia de Maskelyne me lleva irremediablemente a pensar en la profesión del que se dedica al diseño web (cualquiera de sus múltiples vertientes), en la capacidad de crear efectos a través de una simple pantalla, jugando constantemente con metáforas e ilusiones para tratar de que las expectativas iniciales generadas por los usuarios coincidan con la experiencia real tras usar esa interfaz que has definido. Obviamente esta labor no conlleva la logística que Jasper y su equipo tenían que movilizar para emprender cualquier tipo de proyecto, pero veo en todas esas metáforas, animaciones, texturas, apariencias y transiciones en las que uno trabaja diariamente muchas similitudes. Somos unos magos de nuestra época: simulamos procesos de compra virtuales, trasmitimos cercanía enviando un mail, pero es algo enviado por una máquina automáticamente, gestionamos música que no poseemos, hablamos, escribimos… Pura artesanía web, distribuyendo píxeles para crear ilusiones ópticas.

“Después de la Batalla del Alamein, la Magic Gang fue disuelta y sus miembros fueron dispersados en distintos destinos. Jasper Maskelyne siguió trabajando en sus ilusiones hasta finalizar la guerra pero ya en pequeños encargos (camuflajes para tanques, minas camufladas, etc). Ningún miembro del equipo de Maskelyne, ni el propio Jasper, jamás fue condecorado por su contribución a la victoria en El Alamein y, tras finalizar la guerra, regresó a Inglaterra.” .

Algo que en muchas ocasiones también sucede en esta profesión: cuando todo funciona correctamente nadie se manifiesta, es algo tan transparente y obvio que te olvidas de pensar en quién ha definido esa interfaz que tienes delante, que funciona tan bien. No quiero ni imaginarme cuál habría sido el destino de la Magic Gang si hubieran fracasado en algunos de sus proyectos. En esta profesión al menos no hay ninguna amenaza militar evaluando tu trabajo… Al menos de momento.

Últimamente ando dándole vueltas a las notificaciones que uno recibe en cualquier dispositivo (móvil, iPad, portátil…) y las interrupciones que esta simple funcionalidad genera en el día a día de las personas. Aunque no lo parezca, un detalle tan sutil – necesario e inútil a partes iguales – afecta a nuestra forma de trabajar y creo que nadie se ha preocupado aún por encontrar un equilibro correcto en su forma y frecuencia.

No me equivoco si digo que esta funcionalidad nació en el mundo digital a raíz de los avisos que recibíamos cuando en nuestro gestor de correo electrónico de turno saltaba un nuevo email, o cuando recibías un SMS en los primeros móviles que circulaban por nuestros bolsillos, quizá lo más parecido anteriormente podría ser la invasión de la intimidad que provocaba una llamada a nuestro teléfono fijo. Para mi ese fue el principio, o el final, según se mire.

Llamadme perro viejo, pero cada vez que me suscribo a un nuevo servicio web o me instalo una app lo primero que hago es desactivar las notificaciones y no permitir la geolocalización (porque sé que de alguna manera salpicará y me enviarán notificaciones). Para mi las notificaciones son un invento estupendo para enganchar, pero una funcionalidad del diablo una vez que utilizas la herramienta de forma regular: lo único que genera son microinterrupciones en tu día a día, aparte de las que ya tienes por otro lado. ¿Será que hay comportamientos diferentes en función de la experiencia de uso? Yo creo que sí y de alguna manera manera este podría ser el “ciclo vital” de una notificación:

El novato
Recibe notificación ->
Consulta la notificación casi inmediatamente ->
Genera expectativas positivas (WIN)

El experto
Recibe notificación ->
No consulta la notificación hasta que se le acumulan unas cuantas ->
Genera estress (negativo) ->
Cancela notificaciones (FAIL)

Cuando estás usando una app o una herramienta digital desde hace poco tiempo y recibes notificaciones nuevas, tus prioridades cambian de repente, lo que estabas haciendo deja de ser importante y tu nueva prioridad se centra en encontrar la opción para dejar de ver esa notificación en forma de globo con un número, indicándote la deuda pendiente que tienes con esa app o herramienta. De alguna manera sientes intriga por lo que se oculta tras ese nuevo aviso, ya que es algo fresco, nuevo. Genial para los que empiezan, pero ya está.

El resto usuarios ¿de verdad necesita más de esto en su vida? La lucha contra estos “globos” es la antigua lucha contra la negrita que teníamos cuando sólo usábamos el email y nuestro objetivo era dejar la bandeja de entrada a 0.

Creo que las notificaciones deberían adaptarse de forma natural y orgánica a la experiencia que va adquiriendo quien la utiliza. El usuario inicial no siente necesidad por el servicio que ofreces y esas notificaciones precisamente lo que consiguen es que recuerden el servicio. Cuando uno tiene interiorizado el servicio y éste forma parte de su día a día, las intrusiones del dispositivos no son tan necesarias, el usuario te visita tenga o no tenga notificaciones porque ya has creado una necesidad (y es para aplaudirte si lo has conseguido, obviamente), pero probablemente no necesites ser tan insistente. La clave reside en saber cuándo y cómo realizar ese cambio.

Quizás un enfoque más adecuado sea establecer una determinada cantidad de notificaciones, y saber a ciencia cierta de que esas notificaciones han sido consultadas. A partir de ese límite la frecuencia debería disminuir e ir adaptándose a la experiencia del usuario. Pero hasta que eso ocurra, yo de momento voy por la vida sin recibir notificaciones, todo lo que se puede desactivar está en off, y os aseguro que desde entonces mi detergente me lava blanquísimo.

Todo proyecto en Internet tiene un objetivo básico: solucionar o crear una necesidad a través de este canal. Dentro de ese objetivo tan genérico, en función del tipo de negocio al que te dediques, hay una sección fundamental y dentro de esa sección, existe una acción que destaca como fundamental en toda la estructura web que hay montada alrededor del negocio.

En el caso de los proyectos relacionados con eCommerce, la sección clave más probable podría ser la ficha de un producto y la acción fundamental el botón de compra. Los proyectos de directorio también tienen a la ficha final (de un perfil, de un producto, de un alojamiento…) como sección clave y como acción fundamental probablemente el formulario de contacto o la solicitud de presupuesto. De forma muy esquemática la importancia de cada sección vendría representada de esta manera (menor tamaño, menor importancia):

La importancia de la ficha final en Internet

Siendo la ficha notablemente más importante que el resto de secciones es lógico que también se le asignen más esfuerzos y recursos a la optimización de esta sección, que por regla general (no olvidemos este detalle) suele alojar la acción fundamental de tu negocio. Ya comentamos hace años por qué es preferible acometer un rediseño desde las páginas interiores tiene todo el sentido siendo la página donde más tiempo pasan tus usuarios y donde se suele aterrizar cuando vienes de un resultado de búsqueda.

Pero lo que últimamente me tiene confundido es la cantidad de proyectos en Internet que no sólo no cuidan esta ficha final, sino que prácticamente desprecian la acción fundamental del negocio. ¿Cómo esperan que les vaya bien si no cuidan lo más importante?

Después de varios años asesorando a empresas en Internet, me ha parecido interesante compartir los errores más habituales que uno se encuentra. Creo que muchos negocios se caen por no tener en cuenta estas cosas tan sencillas:

  • La acción final dentro de la ficha debe resaltar mucho más sobre el resto. Sáltate el “libro de estilo” y rompe la consistencia visual si de esta manera consigues destacar más el elemento de interacción fundamental para tu negocio.
  • El ser humano en Internet es perezoso por naturaleza. Pinchar en un botón para acceder a un formulario es un paso adicional, muchas veces innecesario. Desplegar el formulario en lugar de ocultarlo tras un botón incrementará tu conversión, aunque para ello tengas que sacrificar contenido o se genere más scroll (¿quién dijo miedo al scroll?).
  • Si la ficha final tiene una navegación horizontal, compuesta por pestañas, menú vertical o lo que sea, despliega ese formulario al final de todas las pestañas, te sorprenderá cómo este simple detalle incrementará tus contactos de forma notable.

Y luego está “lo de siempre”, pero que parece que no acaban de cuajar:

  • Esfuérzate en asignarle un literal correcto al botón de acción clave, no escatimes en realizar cuantas pruebas sean necesarias para que ese literal sea lo suficientemente descriptivo como para dar a entender la acción que genera, que tenga un buen affordance.
  • Si hay que rellenar datos en esa acción principal, cuida la apariencia del formulario: separa correctamente los campos, agrúpalos cuando tengan relación, ofrece buenos literales, evita palabras como “obligatorio”…
  • Y finalmente, no seas directo y frío con los mensajes de error. Todos tenemos derecho a equivocarnos y cuando esto sucede a nadie le gusta que además le “riñan”. Cuida tu copy para que un lenguaje amable también te ayude a convertir.
  • Date una vuelta por esa ficha final e identifica la acción principal. Seguro que si trasteas unos minutos te saldrán un montón de errores que subsanar. Yo no estaría tranquilo hasta tener bien solucionados esos errores. Recuerda que es la acción principal la que trae dinero a tu negocio. !No pierdas el foco!