Cerramos Voota.es / Voota.cat

La semana pasada pusimos fin a una etapa, a un intento de montar una start-up que sirviera para que los ciudadanos de este país pudieran opinar sobre los partidos y los políticos. Pero la idea, el concepto, la web, o lo que sea no ha cuajado.

Han sido dos años magníficos, plagados de ideas, energías y sueños, pero la realidad nos ha colocado en su sitio. Y, antes de seguir dando tumbos, hemos decidido ser realistas y darle cierre a Voota.es y Voota.cat.

Triste al principio, más optimista ahora, encaro este hito como algo más que positivo. Detrás de muchos casos de éxito de start-ups hay muchos batacazos, y este es uno de ellos. Ha sido como asistir a un MBA, pero mucho más real, todos hemos aprendido a base de prácticas y no de teoría. Ojalá vuelva a repetirse algo parecido a esta experiencia.

Sergio, Frans, Javi: ha sido un placer trabajar con vosotros. Álvaro, Jacobo, Carlos (y otros muchos que me dejo fuera) gracias por vuestro apoyo e interés en este proyecto. Espero que volvamos a coincidir muy pronto en nuevos retos.

También han comentado sobre este tema François Derbaix y el blog de Voota.

Y recuerda: aún seguimos siendo humanos

Por suerte o por desgracia, soy bastante paquete en temas de estadísticas y números en general (ya apuntaba maneras en el bachillerato), quizás por esa razón apenas consulto el Analytics de este blog, ni siquiera presto atención a las que me salen en el menú de usuario de mi WordPress, que son más facilongas, soy el perfecto antiejemplo de un perfil de alguien que se dedique a la Analítica web. Y con esto no quiero decir que no sea necesario ojo, todo lo contrario, me parece un eslabón fundamental en los tiempos que corren. Mis pensamientos van por otros derroteros…

Siempre he querido pensar que este blog es, sobre todo, un repositorio personal y como tal no espero grandes cosas de él. Me gusta que se mantenga fiel a ese concepto inicial con el que nació en el año 2005 (aunque llevaba dándole a la tecla bajo otro formato desde el 2002). Si encima lo que uno escribe ayuda a la gente que se molesta en visitarte en su día a día, pues estamos ante la redondez del círculo. Perfección, vamos.

Pero con el tiempo he ido dándome cuenta de algo que (no sé si llamarlo así) me emociona: y son esos RT’s y esas menciones que la gente hace por Twitter cuando sale de aquí algo medianamente decente, que interesa a los que siguen este blog. Y no se trata de una cuestión de ego personal, es algo un poco más profundo: detrás de esos RT’s y menciones huele a gente, veo personas. En las estadísticas sólo aprecio números, barras y datos, pero en Twitter se detectan detalles de mucho más calado: veo sus fotos, sus biografías, veo su localización e incluso esos comentarios adicionales que añaden al hacer el RT o mencionar el post que sea, ¿no es genial?

Probablemente lo que más me gusta de todo esto es el tema de la localización: me hace mucha ilusión que una mención venga de un usuario que comenta desde Albacete, un RT salga de Valencia o que un comentario llegue desde Gran Canaria, Badajoz, Santiago de Chile o Castelldefels. Aunque suene a obvio, este simple detalle me hace ver lo global que es todo este invento, no es algo que supones porque todo el mundo lo diga, es que ves que pasa por el simple gesto de escribir algo.

Me parece precioso ver cómo, tras toda esta amalgama tecnológica, aún existe la oportunidad de identificar personas, de ver que hay humanos detrás de la pantalla, ves qué sienten, cómo se describen, dónde están. Y eso, a estas alturas del campeonato, me parece estupendo. Un perfecto ejemplo de humanización tecnológica a escala global.

Muy bonito, Twitter. Gracias.

Que la demanda de dispositivos móviles va como un cohete es algo que a muchos de nosotros no nos coge de sorpresa. La cosa va como un tiro y esto cada vez sigue creciendo más.

En su libro «Mobile First», Luke Wroblewski nos ofrece un dato bastante sorprendente: la predicción de que la venta global de smartphones adelantara al combinado portátiles, sobremesa y notebooks se haría efectiva en el 2012. Pero lo ha hecho en el último trimestre del 2010, dos años antes de lo previsto… Esto significa que la gente utiliza más el dispositivo móvil para acceder a Internet que un ordenador de sobremesa o un portátil. Un dato revelador que dice mucho sobre las próximas tendencias que cuanto a negocio se refiere.

En el último trimestre de 2010 las ventas globales de smartphones superaron al combinado PC, portátil, notebook.

La conclusión más obvia es que cada vez más empresas volcarán sus esfuerzos en tener presencia en este tipo de dispositivos. Pero a la hora de abordar esta presencia surge siempre la misma pregunta: ¿versión web móvil o aplicación nativa? ¿Cuales son sus ventajas? ¿Y sus inconvenientes?
Después de estar involucrado en varios proyectos donde ha surgido la misma pregunta me gustaría poner encima de la mesa algunas consideraciones/conclusiones que es necesario tener en cuenta.

Dos cosillas antes de empezar:

1. No son aseveraciones ni principios. Lo que detallo es fruto de lo que he vivido, igual hay cosas que ya están obsoletas, a las velocidades que funcionamos hoy en día no me extrañaría nada de nada.

2. No creo que haya una opción mejor que otra, al menos a día de hoy, cada una cumple su objetivo y se adapta mejor o peor a tu negocio. Aunque me gusta creer que la evolución natural será que la versión web móvil sea lo más estándar en pocos años, qué queréis que os diga…

Al lío:

  • La versión web móvil te permite realizar actualizaciones sobre tu producto sin tener que obligar a tus usuarios a que realicen ninguna actualización, como ocurriría si tuvieras una app. Bajarse actualizaciones de una app frecuentemente supone algo molesto (aunque necesario) para tus usuarios.
  • Una app implica desarrollarla para Android y para iPhone, con todas las implicaciones que esto conlleva: en Android por ejemplo existen botones sobre el hardware (botón back y menú) que no existen en iPhone. La interfaz cambia ligeramente para cada mercado. En Android además tienes dispositivos a distintas resoluciones de pantalla. En iPhone deberás tener en cuenta el «retina display» de las versiones 4 y 4S (el doble de la de un serie 3).
  • Una app móvil permite a los usuarios poder utilizarla sin estar conectada a Internet, sobrevive cierta experiencia de uso. En una versión móvil la experiencia es nula.
  • La estructura de navegación de una app la defines tu, puedes decidir si colocas el menú arriba o abajo (Luke recomienda ubicarla en la parte superior). Una versión web siempre traerá el marco del navegador que el usuario esté navegando + la barra de dirección por defecto. Y esto es importante tenerlo en cuenta, porque en la parte inferior de la interfaz se cargará un generoso faldón del navegador que reducirá considerablemente el espacio para lo que realmente interesa. La buena noticia es que puedes programarlo para que estos elementos no sean visibles en html.
  • Una web móvil tiene más limitadas las interacciones con el dispositivo: «tap», «flick», «hold», «zoom»… Aunque prácticamente todos se pueden implementar con html5, lo cierto es que existe un pequeño retraso entre la acción del usuario y la respuesta del sistema. ¿Estás dispuesto a sacrificar esas milésimas de segundo cuando en móvil lo que más interesa es la velocidad? Valóralo.
  • No te olvides del formato apaisado: ofrecer funcionalidades e interacciones extras cuando el usuario gira su dispositivo (lo que se conoce como «Responsive design» o Diseño web sensible) también es importante. Creo que la capacidad de respuesta de una web móvil está más limitada ante este comportamiento que una app nativa, pero necesitaría confirmación en este punto…
  • Limitación de acceso a las funcionalidades internas del dispositivo: una web móvil tiene más complicado el acceso a los extras del aparato: cámara, acelerómetro, brújula, geo… Si tu negocio necesita tirar de estas funcionalidades tenlo en cuenta.
  • Y la última, pero no menos importante: con una app puedes tener ingresos por descarga a través de la Apple Store o en el Android Market, cosa que en una web móvil no podrás tener…

Como digo al principio estas consideraciones son fruto de mi experiencia con proyectos relacionados con el mundo móvil, que ya son unos cuantos. Con el tiempo seguramente muchas de estas limitaciones se solventarán, es tan sólo una cuestión de tiempo, pero creo que es interesante tener una fotografía real de lo que está suceciendo ahora. Si se te ocurre alguna cosa más que creas que pueda ayudar a completar esta lista será estupendo, ya lo sabes.

Actualización patanegra: No te pierdas los comentarios que empieza a dejar la gente. Esto se está poniendo divertido :)

Dentro de nada hará prácticamente un año desde que Ilios.org empezó a coger forma. La idea nació con la creencia de que es posible sacar provecho de la agilidad que proporciona nuestra situación: sin oficinas, sin burocracias, sin jerarquías, sin bodyshopping, pero siempre con un portátil bajo el brazo, conectados.

En tan corto espacio de tiempo nos han pasado un montón de cosas. La más importante es que hemos sido capaces de demostrar que un grupo pequeño, con muchas inquietudes y sin infraestructura física, también es capaz de acometer grandes proyectos. Como comentaba hace unos años, la innovación no sólo es el resultado del uso de lo último. La innovación también puede ser el resultado de un uso más creativo de lo que ya existe.

Los clientes nos ven con curiosidad, sobre todo las grandes cuentas, como preguntándose cómo es posible que una red tan pequeña pueda hacer cosas de gran calado: Banco Santander, BBVA, Museo del Prado, idealista.com, SModa, Fundación Telefónica, aunque sólo podemos enseñar una parte de nuestro trabajo.

Pero todo esto no lo hacemos sólos: la base de Ilios es también una sólida red de colaboradores de confianza que aportan su saber hacer en otras áreas de conocimiento, sin ellos no podríamos hacer lo que hacemos (el incansable Julio Loayza, Jerónimo Mazarrasa, Ana Gasco, Blanca Fernandez o Álvaro Isorna).

Scott Belsky llama a este tipo de profesionales «radicales libres», y «los compara con estas moléculas porque, en química, este grupo de átomos son imposibles de movilizar y, precisamente por eso, sus posibilidades son infinitas». «Los radicales libres son fuertes y resistentes, autosuficientes y extremadamente potentes. Los encontrarás trabajando por su cuenta, en pequeños equipos o en grandes compañías. Están en todos sitios y están configurando el futuro», escribe Belsky en un post de obligada lectura.

Hemos recibido bastantes solicitudes de gente interesada en formar parte de nuestra red de confianza. Os pedimos paciencia: organizar algo que funcione como es debido requiere tiempo, esto es todo muy artesano… Necesitamos tener todo bien claro para poder seguir creciendo de forma orgánica. Pero desde luego nuestra idea es seguir creciendo, ¡cómo no!

Agus, Carlos, Rafa, Ignacio, brindo por todo esto :)

Balanza Magefesa

Hace unas semanas recibí un mail de Pablo Elosúa, CEO de Yunait. En él me comentaba los primeros resultados obtenidos tras los cambios realizados en una pequeña consultoría que les hicimos. Dice así:

Hola Juan! qué tal? ya de vacaciones?

Te escribo un par de líneas para contarte que hemos subido, desde que subimos el nuevo front, un 60% nuestra captación de usuarios sobre el tráfico directo y orgánico :)

Otra cosa: tu mail para usuarios inactivos está encantando a la gente.

Un abrazo fuerte!

No suelo comentar aquí los resultados de los trabajos que salen de esta casa, pero este mail me dejó la ceja arqueada y empecé a pensar en qué es lo que tiene que ocurrir para que una colaboración arroje semejantes resultados. Creo que:

  1. El cliente tiene que tener ya ciertas nociones de lo que significa la usabilidad, la experiencia de usuario y temas afines. Trabajar con un cliente que no conoce estos términos puede darte demasiados dolores de cabeza.
  2. El detalle de no discutir los honorarios es un muy buen comienzo. Al fin y al cabo no se trata sólamente de un puñado de horas, sino del valor que aportas a posteriori y que hace aumentar los ratios a las cifras como las que Pablo comenta. Prometo que no incluyo en mis honorarios el tiempo que le dedico a solucionar problemas de interfaz mientras conduzco, hago footing o cocino.
  3. Una comunización fluída, basada en la confianza mutua es fundamental. En Seisdeagosto.com tratamos de que sea así desde el principio y cuando no es así y ya desde el principipo hay un pedestal puesto a los pies del cliente preferimos no entrar por la puerta: dejas de pensar en soluciones cómodamente, en libertad, no funcionas de la misma manera, vaya.

Lo bueno de nuestra aportación en Yunait es que (como casi siempre) prácticamente no se notan los cambios. Son alteraciones muy sutiles que, en global, mejoran con creces la experiencia de usuario. Ha sido un verdadero placer conocer y trabajar con Yunait y con Pablo en particular.

Por cierto, Yunait es un agregador de las mejores ofertas de grupo y outlets privados para recibirlas directamente en tu mail.

Foto sacada de vicent.zp.

Últimamente, tanto en Seisdeagosto.com como en Ilios Network, estamos involucrados en un montón de proyectos relacionados con aplicaciones móviles. Nunca antes habíamos trabajado tanto en este tipo entornos, está siendo maravilloso.

El caso es que hace unos días, mientras discutíamos propuestas de interfaz con un cliente, surgió un interesante debate sobre la “butonización” de este tipo de aplicaciones: la creciente y tentadora tendencia a prescindir del viejo enlace para navegar y en su lugar utilizar elementos de interacción con apariencia de botón. Pásate por las últimas apps que tienes instaladas en tu móvil y verás el peso que tienen los botones sobre enlaces, todo está “butonizado”, por ejemplo:

En los proyectos donde trabajo suelo ser muy talibán con este tipo de detalles, es quizás donde más cuidado y atención pongo, pues creo que es ahí donde el trabajo del diseñador de interacción tiene más sentido. Mi filosofía en interfaces “desktop” ha sido siempre la de utilizar lo menos posible los botones y sólo darles protagonismo en la acción clave de la página en cuestión. Pero con interfaces móviles está sucediendo justo lo contrario: el enlace pierde prácticamente todo el protagonismo y sólo se utiliza en bloques de texto donde un botón resulta demasiado forzado (aunque en Android tenemos ejemplos donde se aplica incluso en estos casos).

Al final uno se encuentra con que tan sólo recurre a enlaces en escasas secciones de la applicación, incluso diría que la proporción botón/enlace en una app es de 90/10. Y a veces pienso si ese 10 es necesario, si también se puede “butonizar”. Personalmente creo que tanto un botón como un enlace con un buen literal son perfectamente cómodos para hacer tap sobre ellos, no creo que sea una cuestión relacionada con leyes de Fitts y esas cosas.

Pero igual me estoy haciendo demasiado talibán y debería ir a tomarte algo. ¿A nadie se le ha pasado esto por la cabeza?

Cada vez que saco dinero de un cajero y me toca ese que te devuelve la tarjeta lentamente, a empujones, pienso en lo importante que es el movimiento cuando estamos delante de una máquina.

El movimiento es algo tan importante como la interacción, forma parte de ella. En función de ese movimiento detectamos si lo que tenemos delante está enfocado como es debido o tiene su capa de caspa, definido a medias. Pero a este detalle se le ha dado muy poca importancia tiempos atrás: hasta hace poco las transiciones en todo lo relacionado con la tecnología estaban basadas en un evento muy sencillo como era el clic del ratón. Las transiciones basadas en Ajax nos hicieron pensar un poco más sobre estos detalles, pero no lo suficiente.

Hoy esto está cambiando a toda velocidad y parece que viene para quedarse. Ahora la interacción con un dispositivo electrónico se basa cada vez más en transiciones, muy visuales, llenas de significado. ¿Nunca te has topado con una app móvil donde al hacer tap sobre el botón “volver” la pantalla sale del lado contrario de donde esperas que salga? Yo sí, y es algo molesto e incómodo, hasta que no lo ves varias veces no sabes que el problema es ese, pero hay algo ahí que el usuario nota que no está bien, se intuye.

Diseñar esas transiciones no es una tarea fácil, al diseñador de interacción se le queda grande (aunque, como siempre, puede dar pistas), ya que ni siquiera los programas que utilizamos para prototipar se prestan a ello. El vídeo se torna la herramienta más eficaz para poder explicar como es debido estas transiciones y el profesional que se dedica a esto parece que ya tiene título profesional: motion designer.

He tenido la oportunidad de trabajar con algunos fuera de España y la verdad es que el valor que aportan al proyecto, casi siempre en la parte final del mismo, es valiosísimo. El cliente entiende a la primera de qué va el nuevo producto sin tener que pelearse con pantallas estáticas: si a eso le añades música y comentarios el entregable crece en calidad de forma exponencial.

En nuestro país he visto a pocos que se dediquen a estos menesteres, pero si hay alguien ahí con inquietudes y ganas que se pase por los comentarios.

La imagen que ilustra el post pertenece a la peli Mr & Mrs Smith, y es obra de Marc Coleran, que se dedica a estos menesteres.

Actualización: Ale Muñoz aporta más detalles al respecto en su blog. Merecida lectura: Diseño y Movimiento.

La semana pasada tuve la oportunidad de participar como ponente en el Iniciador de Ciudad Real (desde aquí reitero mi agradecimiento a la excelente organización).

Mi intención era darle a la charla un enfoque diferente, ya que en principio tenía frente a mi a emprendedores y no a especialistas del sector en sus diferentes vertientes. La siguiente imagen fue un excelente recurso para orientar el discurso:

Si observáis atentamente, se trata de un cartel colocado en la luna de un coche ofertando la venta del vehículo, de un vecino que tengo al lado de casa. El propietario tuvo la idea de incluir esas pequeñas tiras de papel para que cualquier persona interesada pudiese coger el número de teléfono y llamar más tarde. El único detalle es que dicho cartel estaba colocado por detrás de la luna del vehículo. De esta manera se generaba una fina capa transparente que impedía a cualquier peatón poder hacerse con la mencionada tira de papel con el teléfono: una metáfora perfecta de cómo la falta de interacción (algo tan intangible y casi transparente) puede llegar a limitar un negocio (en nuestro caso, orientado en Internet).

Trabajar para start-ups me está haciendo ver la cantidad de recursos que se pierden (y el stress innecesario que se genera) por no tener una interfaz correctamente definida. Me sorprende la cantidad de ideas que empiezan con el tándem “emprendedor diseñando las interfaces a golpe de Word o PowerPoint” y el “desarrollador diseñando el no-diseño que ha generado el emprendedor”. Frases como “darle un espacio de dos “Enters” para separar elementos dentro de la interfaz me han dejado marcado… En estas situaciones son dos personas las que diseñan: el emprendedor y el desarrollador, que trata de traducir la propuesta del emprendedor. Cuando lo lógico es que cada uno se dedique a lo suyo, uno hacer negocio y otro montar la estructura de desarrollo, dejando el diseño de interfaz para quien sabe del tema.

Afortunadamente, emprendedores destacados de nuestro país lo tienen bastante más claro, y están empezando a hacer notar la importancia de tener a un especialista en diseño de interfaces en los negocios que se crean en Internet: François Derbaix, Oscar Matellanes o Jesús Encinar son claros defensores de esta posición.

A veces pienso que este rechazo a considerar a un especialista puede surgir por el esos títulos tan confusos que sólo los que nos dedicamos a esto conocemos (a veces ni eso). Si te dedicas al diseño de interacción seguramente te hayas encontrado en la situación de tener que dar detalles más específicos sobre tu profesión. Seguro que ya intuyes la cara torcida de esa persona con quien conversas cuando mencionas palabrejas como interacción, usabilidad o experiencia de usuario.

Si se dan estas situaciones de este tipo a lo mejor es porque nos hemos dejado llevar por un título que no es fácil de entender, que no transmite la idea del valor que aporta. Y para mi es como tirarte piedras contra tu propio tejado: no es posible que un profesional que se dedica a simplificar procesos se describa a uno mismo con un título tan marciano para los profanos, derivado del inglés. ¿No sería más sencillo que nos describiéramos como “Expertos en facilidad de uso” o algo por el estilo? Pero esto ya es carne de otro post, que se me va de las manos el teclado…

En diciembre de 1968 Douglas Engelbart (para mi, el primer experto en HCI de la historia de nuestra profesión) y un grupo de 17 investigadores que habían trabajado con él, presentaban el funcionamiento de NLS, un nuevo sistema colaborativo en el que llevaban trabajando desde el 62. La presentación era en vivo directo y frente a ellos tenían a un nutrido público de especialistas del sector de la computación.

Aparte del ruído infernal que hace el aparato, la presentación no tiene desperdicio, es como ver a Jobs presentando sus productos, pero hace más de 40 años (YouTube, 8:54min. Lo bueno empieza a partir del 4:00):

NLS no era algo fácil de aprender, la curva de aprendizaje demostró ser realmente dura (tenía un montón estructuras, códigos y modos, demasiados elementos a memorizar). Años después, tras pasar por diversas manos, el sistema acabaría perteneciendo nada menos que a McDonnell Douglas.

Pero 43 años después, algunas de esas novedades que Engelbart presentaba esa mañana del 68 seguimos utilizándolas, más populares que nunca:

  • El ratón: Engelbart aprovechó la demostración para dar a conocer también un nuevo cacharro que permitía moverse libremente por la interfaz a través de un cursor (que como podréis ver en la presentación era tan sólo un diminuto punto).
  • Copiar/Pegar: una funcionalidad que utilizamos decenas de veces al día. En la presentación, Engelbart se ayuda de un “piano” externo que tiene a su izquierda para realizar estas acciones.
  • El concepto hyperword: que permite interactuar no sólo con los enlaces, sino también con las palabras. Un poco como hace el add-on de Firefox Hyperword.

Impone respeto pensar que ha tenido que pasar todo este tiempo para que hayamos interiorizado ciertos aspectos de la tecnología y se entiendan como algo obvio y natural. Y triste pensar que tras 6 años de duro trabajo en equipo sólo han quedado como recuerdo estas 3 funcionalidades. Así es la tecnología.

La presentación dura 90min. y aquí la teneis en alta resolución por si el viernes teneis la tarde libre: 1968demo.org/

Hace unos días el amigo Ignacio Buenhombre y yo mismo estuvimos conversando sobre algo que nunca imaginé que podría llegar a ocurrir: en Internet el concepto de marca prácticamente ha desaparecido.

Y no puedo estar más de acuerdo. Date una vuelta por ahí y verás lo que quiero decir, fíjate en los logos de muchas start-ups: son diminutos, sencillos, sin pretensiones. El objetivo es tan sólo que el usuario te asocie a su interfaz y que recuerde tu nombre rápidamente, nada más. Peor aún, pásate por sus versiones móviles: nunca el logo ha sido tan pequeño, a veces incluso se esfuerzan en abreviarlo para dejar paso a lo que a día de hoy es la marca en Internet: el copy, las transiciones, la velocidad de la interfaz, la interacción que se genera, el feedback… ¿Dónde está la marca?

Nadie podría pensar años atrás que estos ingredientes tendrían más peso que la propia marca y que ellos fueran los principales protagonistas de este mundo digital. Estoy seguro de que es tan sólo una cuestión de saber adaptarse a estos tiempos que corren, entender cómo funciona el canal y conocer las necesidades del usuario en Internet, que creo que es el principal problema.

Pásate por las versiones móviles de las algunas agencias de comunicación y entenderás rápidamente qué es lo que quiero decir cuando hablo sobre entender el canal y las necesidades del usuario…