Entrevista personal a Juan Leal

No soy muy amigo de darle bombo a estas cosas, pero se han dado varias circunstancias que me han animado a decir “¿y por qué no, Juan?:

    1. Un formato de entrevista personal, cercano y lo más importante, una entrevista cara a cara.

    2. Que es un proyecto de alguien que está dándolo todo por reavivar la comunidad UX en nuestro país: Alfonso Morcuende.

    3. Que la idea detrás del proyecto me parece fabulosa para difundir la profesión.

El resultado ha sido una entrevista cercana, en la que me he sentido muy a gusto y en la que he tratado de ser lo más transparente del mundo. Me ha gustado mucho poder recordar los inicios y llegar, charlando tranquilamente, a donde estamos ahora.

Morcuende es la persona que está detrás de un interesante blog que recomiendo a todo aquel desee iniciarse, no en temas UX, sino en el mundo digital. Una preciosa interfaz que apetece leer cada vez que publica contenido nuevo.

Entrevista en UXMAD: Un tipo genial, casi sin pretenderlo.

Analógico vs Digital

Aún recuerdo perfectamente las conversaciones que mantenía con mi padre cada vez hablábamos de relojes. En mi época adolescente un reloj digital Casio F “lo que sea” causaba furor, con esos diseños futuristas que ahora son objeto de colección. Mi padre defendía el reloj analógico. Y yo no era capaz de entender las razones:

“Hijo, en un reloj digital tienes que leer la hora. En uno analógico simplemente identificas la posición de las manillas”.

Recuerdo que también me hablaba del contexto de uso:

“Si vas con prisas, en menos de un segundo consigues saber la hora en uno analógico. Con uno digital probablemente tengas que pararte para leerla”.

Simplemente no me entraba en la cabeza cómo un “viejo” reloj de manecillas podría tener algún tipo de ventaja sobre algo nuevo y moderno, sobre los Casios que andaban en las muñecas de todo el mundo en ese momento. Ahora, con el paso del tiempo, lo veo clarísimo: el triunfo de la forma frente a los caracteres numéricos.

Más razón que un santo.

3 razones para dejar tu móvil en tu bolsillo cuando estás en medio de una conversación.

Habrás visto esta situación montones de veces, yo mismo la he vivido: estar en medio de una conversación, con un grupo de amigos o familiares, y sacar tu móvil de repente para enseñar algo que has visto en un vídeo y que tiene que ver con la conversación, o buscar algo en tu móvil que no recuerdas para llevarte la razón sobre algún punto de esa conversación.

¿Por qué deberías dejar tu móvil en el bolsillo?

1. En la gran mayoría de estas situaciones se genera una situación marciana: segundos atrás estabas sumido en una amena conversación y, de repente, todos permanecen en silencio, esperando a que se cargue ese vídeo que supuestamente generará esa admiración relativa del resto del grupo. Te acabas de cargar la conversación. En el hipotético caso de que retome, ya irá por otros derroteros.

2. De forma casi natural, se genera una especie de competición absurda por encontrar otro recurso (si estábais viendo un vídeo seguirá ese formato) que supere lo que has enseñado antes. El clásico “y yo más”.

3. Si es un grupo de gente de diferentes niveles de “cultura digital”, los que tengan poco nivel se sentirán desplazados. Y lo que en un principio comenzó siendo una agradable conversación entre colegas acaba transformándose en un mini-cine, donde todos están pendientes y en silencio de la pantalla del móvil, deseando mostrar sus “trofeos digitales”.

Creo que aprender a separar los dos mundos es cada vez más importante. El mundo analógico tiene una serie de reglas que son difíciles de mezclar con el mundo digital. No están escritas en ningún lado, pero son reales como la vida la misma. Mezclarlas genera frustración y acidez de estómago, a veces hasta mala leche.

Si tienes una conversación entre amigos o familiares y no recuerdas algo deja tu móvil en el bolsillo. ¡Las charlas han sido así de toda la vida!

12 años de Seisdeagosto.com

El otro día, en una reunión más, me tocó dar la explicación sobre el significado de la marca “Seisdeagosto”. No recuerdo ya la cantidad de veces que he tenido que dar detalles sobre esta marca y sinceramente, jamás pensé que semejante nombre despertaría el interés de la gente.

Ahora que ya han pasado pasado varios años desde sus inicios, echando la vista atrás, puedo ver que sin darme cuenta creé una marca, sin metodología, sin conocimiento alguno de branding, sin brainstormings ni nada que se le parezca.

Lo que empezó siendo allá por el 2001 como un bloc de notas digital, gestionado a mano con el famoso Dreamweaver, pasó a ser un blog formal (primero Movable Type y más tarde corriendo sobre WordPress). Mi única intención era tener un recopilatorio sobre todo aquello que vivía y me interesaba. El paso del tiempo hizo que Seisdeagosto.com fuera el nombre que le diera a mi empresa cuando decidí emprender por mi cuenta donde, más tarde, de forma natural y espontánea, pasaríamos a ser dos socios: El que escribe y el incombustible Ignacio Buenhombre.

Casi de forma paralela a la entrada de Ignacio montamos Ilios.org, la red de confianza que tantas alegrías nos ha dado hasta hoy: un equipazo que no acaba de crecer y que cada vez afronta retos y proyectos más interesantes.

Y casi al mismo tiempo también, el propio trabajo que desarrollábamos nos hizo darnos cuenta de estábamos muy flojos en toda la parte que rodea a la pata de negocio: mucha interacción, mucha experiencia de usuario, mucho link azul, pero no teníamos ni idea de cómo se gestaban los negocios en Internet. Esa fue la razón que nos llevó a crear la muy noble y muy leal casa de Buenhombreleal.com, donde damos salida a aquellos proyectos en los que realizamos pequeñas inversiones.

El viejo Seisdeagosto.com empieza a pivotar nuevamente y, muy pronto, volverá a ser lo que lo fue inicialmente, una marca personal que ofrece servicios con la misma energía, el mismo cariño y humildad que hasta ahora y que espero que siga haciéndolo en nuevas aventuras, dentro y fuera del país.

Yo tan sólo buscaba un nombre que se pudiera escribir y pronunciar exactamente igual en Portugués (vivía en Lisboa) y en Español (tarde o temprano regresaría a mi país).
Está claro que se me fue de las manos…

Mundo reflectante

A raiz de un curioso post de Duopixel de hace ya un buen puñado de años sobre la señalización de emergencia del Metro de Madrid, empecé a prestar más atención a todo aquello que estaba diseñado para, sobre todo, captar nuestra atención en situaciones de emergencia o de escasa visibilidad.

No dejan de ser curiosas las soluciones de diseño que surgen tras colocar las bandas reflectantes que tendrá una ambulancia o un coche de policía, o cómo se ve un reloj en la oscuridad, o qué elementos viales se ven por la noche en una carretera. ¿Qué procesos de decisión han llevado a estas soluciones?

En todos estos ejemplos se respiran los notables esfuerzos que hacemos los humanos por simplicar al máximo, dejando únicamente la esencia de las cosas, sólo lo importante para que todo sea percibido correctamente, sin confusiones.

Y a veces pienso que todo lo que nos rodea debería estar hecho con esta finalidad. Sería como subrayar un libro con un rotulador fluorescente, donde sólo destacamos lo importante… ¿Te imaginas?

¿Se os ocurren más ejemplos?

Picasso. Piensa diferente. Apple

“Este es un homenaje a los locos. A los inadaptados. A los rebeldes. A los alborotadores. A las fichas redondas en los huecos cuadrados. A los que ven las cosas de forma diferente. A ellos no les gustan las reglas, y no sienten ningún respeto por el statu quo. Puedes citarlos, discrepar de ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Casi lo único que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas. Son los que hacen avanzar al género humano. Y aunque algunos los vean como a locos, nosotros vemos su genio. Porque las personas que están lo suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo… son quienes lo cambian”.

Piensa diferente.

Olvida la crisis. Este va a ser TU año.

Rautatientori. Helsinki

Cuando empecé a trabajar por mi cuenta (y con este año que comienza entramos ya en el quinto consecutivo), tuve claro que mis primeros proyectos deberían ser en el extranjero. Creía que la mejor forma de aprender y evolucionar sin tener que pagarme un MBA o algo parecido era trabajar por temporadas fuera de mi país. Esto me permitió poder disfrutar, trabajando y aprendiendo, en ciudades como Lisboa, París, Londres o Helsinki.

Creo que la experiencia más enriquecedora personal y profesional fue Finlandia (échale un vistazo a las “Helsingfors Series” de este blog, donde comento algunas curiosidades de este período). Trabajaba en las oficinas de Fjord en Helsinki, que aún no tenía ni sede en Madrid. Para empaparte de su cultura de empresa tenías que pasar casi necesariamente por territorio finlandés.

Durante mi estancia allí, para un foráneo como yo, todo era duro: la soledad, el frío, la oscuridad, el idioma… Aparte, claro está, del trabajo que desempeñaba, que también tenía su aquel.

Para paliar todo esto, la pinta de cerveza con los colegas de trabajo era tu mejor aliado. Y fue en estos garitos donde empecé a escuchar “Sisu“. Esta palabra no tiene traducción directa en nuestro idioma, y es muy probable que en el idioma finlandés tampoco, pero se ha convertido en un símbolo nacional: Sisu es una marca de camiones finlandesa, el nombre de uno de sus rompehielos, una marca de chocolate, el nombre de un monumento y así hasta lo que uno pueda imaginar.

“Sisu” es tenacidad, también es valentía y coraje, es la habilidad de seguir luchando cuando la mayoría desiste, de luchar con la esperanza de ganar, es lo que aquí denominaríamos “tenerlos bien puestos”, pero un “tenerlos bien puestos” a nivel nacional, que forma parte de la identidad del pueblo. “Sisu” es, en definitiva, el espíritu finlandés. Y probablemente lo que les ha hecho grandes en el mundo.

Recuerdo que cuando volvía a España me sentía raro, quería encontrar algunas similitudes de ese “Sisu” aquí en nuestro país, pero ni rastro. Es más, tenía la sensación de que existía algo diametralmente opuesto: esa queja continua con el “todo va mal” por delante que siembra todas las capas sociales de nuestro pueblo. Pensé (iluso de mi) que con el avance de esta crisis esta mentalidad cambiaría, y que poco a poco uno iría notando ciertos cambios en cuanto al modo de ver las cosas.

La mala noticia es que, cuando algunos medios se atreven a ponerle fecha final a esta crisis, uno comprueba que nuestra mentalidad continua intacta. Ni rastro de ese bendito “Sisu”. Aunque claro, en caso de que este fenómeno se manifestara por estas latitudes no sería una señal de identidad nacional, sino regional. Tendríamos un “Sisu catalán”, otro “Sisu vasco”, otro gallego y así. Pero ya me meto en otros berenjenales.

Esto es lo que nos ha tocao, qué le vamos a hacer.

Supermecado Express

Cada vez que veo un un negocio donde se promocionan como “express” o “rápido” me pregunto el porqué de este reclamo. Con el cronómetro en la mano, dudo que haya mucha diferencia de tiempo si realizo la misma compra en una tienda “express” que en una tienda “normal”. Es más, creo que si alguna vez me encuentro con una tienda donde su claim sea “lento” o “tranqui” en lugar de “express” o “rápido” y las tenga frente a frente, entraré sin pensarlo en la primera, en la “tranqui”. ¿No daría buen rollo encontrarte algo así?

Veo lo lento como algo artesanal, bien madurado, hecho con mimo y atención, da igual lo que sea: una tienda, una consultora, un restaurante o un supermercado. Lo rápido, me parece tóxico, negativo y chapuza y nos induce a llevar una vida similar.

Sentirte bien tratado no puede llevar la etiqueta “rápido”, todo lo contrario. Habrá negocios a los que le interese despachar a cuanta más gente mejor, donde lo que importe sea hacer caja sin preocuparse en absoluto de si volverán a pasar por ahí otra vez. Yo confío en que los que apuestan por el enfoque inverso son los grandes triunfadores de este nuevo mundo. Y a ellos les aplaudo y les felicito.

Voy a empezar por lo que me toca, y prometo no volver a incluir palabras como rápido, express o similar en cualquier propuesta que genere. El cariño lo primero.

Y por cierto: si alguien abre una peluquería o un banco “lento” que me avise, que me hago cliente. Bueno de la peluquería no…

Actualizo: me viene a la cabeza este post que escribí, que hace referencia a lo mismo pero en Internet. Cuánto nos queda por aprender: Bajar a 33rpm: el movimiento lento en Internet

Cada vez que ando por un aeropuerto o paseo por un puerto marítimo importante no puedo evitar fijarme en ellos: pequeñitos, ágiles, muchos con aspecto de tener muchas horas de trabajo a sus espaldas y siempre disponibles, haga bueno o haga malo, esté la mar o el cielo como esté. Desempeñando su actividad como pequeñas hormigas.

En un aeropuerto la sombra del avión les hace pasar completamente desapercibidos, ni siquiera los vemos mientras nos remolcan fuera de la zona de embarque, pero ahí están, moviendo continuamente aparatos de toneladas, cientos de veces más grandes que ellos:

Remolcador de aeropuerto en plena faena.

En un puerto pasa lo mismo. Son barcos anodinos, el lustre y majestuosidad de cargos y cruceros no admite comparación con la imagen de estas embarcaciones ajadas y curtidas, dispuestas a echarse a la mar siempre, esté como esté:

Y enseguida me saltan las analogías y pienso en la figura del consultor, cualquiera que sea tu especialidad. Aquí somos un poco igual: remolcadores de nuestro tiempo. Juntándonos a grandes estructuras, con muchísima potencia y músculo pero incapaces de hacer ciertas cosas de forma independiente. Nos unimos a ellas temporalmente y tratamos de darles todo el apoyo y sinergia posible, buscando el éxito de cualquiera que sea el proyecto.

Nuestro rol es transparente, desapercibido cuando todo está acabado, no lleva ni nuestra firma, pero sabes que, de alguna manera, estás ayudando a miles de personas a que el mundo funcione mejor. Como los remolcadores que apenas apreciamos y que diariamente, sin parar, están ahí ayudando a que las grandes estructuras se muevan por el mundo.

Cerramos Voota.es / Voota.cat

La semana pasada pusimos fin a una etapa, a un intento de montar una start-up que sirviera para que los ciudadanos de este país pudieran opinar sobre los partidos y los políticos. Pero la idea, el concepto, la web, o lo que sea no ha cuajado.

Han sido dos años magníficos, plagados de ideas, energías y sueños, pero la realidad nos ha colocado en su sitio. Y, antes de seguir dando tumbos, hemos decidido ser realistas y darle cierre a Voota.es y Voota.cat.

Triste al principio, más optimista ahora, encaro este hito como algo más que positivo. Detrás de muchos casos de éxito de start-ups hay muchos batacazos, y este es uno de ellos. Ha sido como asistir a un MBA, pero mucho más real, todos hemos aprendido a base de prácticas y no de teoría. Ojalá vuelva a repetirse algo parecido a esta experiencia.

Sergio, Frans, Javi: ha sido un placer trabajar con vosotros. Álvaro, Jacobo, Carlos (y otros muchos que me dejo fuera) gracias por vuestro apoyo e interés en este proyecto. Espero que volvamos a coincidir muy pronto en nuevos retos.

También han comentado sobre este tema François Derbaix y el blog de Voota.