Wallapop y el diseño no intencionado

Últimamente ando a la caza y captura de ejemplos donde la función principal de un app o web pasa a un segundo plano y de repente, sin que estuviera planificado, surgen comportamientos naturales de usuarios que la utilizan con otro objetivo: parecido al diseño no incencionado.

Existen numeros ejemplos de tecnológicas que descubren con el tiempo estos comportamientos, algunos son de lo más curiosos:

Wallapop.com: la app para vender cosas de segunda mano es la herramienta que algunos usuarios utilizan para el ligoteo. ¿Quién no estaría dispuesto a ver un cinturón o jersey a la venta a cambio de conocer a la estupenda propietaria que se esconde bajo su avatar de usuario? Hasta el propio anuncio de televisión menciona este comportamiento.

Idealista.com: aparte de para comprar o alquilar, el portal inmobiliario sirve para el vecino curioso que siempre ha estado intrigado por ver la casa del que tiene enfrente. Una forma anónima de conocer los muebles, la distribución o incluso detalles personales del inmueble.

– Las Zalando parties: la web ha descubierto que se forman fiestas alrededor de su servicio de envío y devolución gratuito. Las adolescentes se juntan en un salón para darle al botón comprar sin temor a equivocarse, aprovechándose de que los envíos y devoluciones son gratis, pidas lo que pidas. Otro dato curioso es que la gente, para acertar de pleno con un producto, pide las tallas por encima y por debajo de la suya. Lo que no es de tu talla se devuelve y punto.

– Esta otra me encanta: cuántas veces has pasado minutos y minutos viendo los avatares que tus contactos se ponen en WhatsApp? Una forma anónima y discreta de explorar las aficiones, los gustos o de conocer a la pareja de la gente que está entre tus contactos.

En el fondo creo que toda app/web tiene escondido algún tipo de comportamiento oscuro… Este blog todavía se sigue alegrando cada vez que alguien aporta algo :)

3 razones para dejar tu móvil en tu bolsillo cuando estás en medio de una conversación.

Habrás visto esta situación montones de veces, yo mismo la he vivido: estar en medio de una conversación, con un grupo de amigos o familiares, y sacar tu móvil de repente para enseñar algo que has visto en un vídeo y que tiene que ver con la conversación, o buscar algo en tu móvil que no recuerdas para llevarte la razón sobre algún punto de esa conversación.

¿Por qué deberías dejar tu móvil en el bolsillo?

1. En la gran mayoría de estas situaciones se genera una situación marciana: segundos atrás estabas sumido en una amena conversación y, de repente, todos permanecen en silencio, esperando a que se cargue ese vídeo que supuestamente generará esa admiración relativa del resto del grupo. Te acabas de cargar la conversación. En el hipotético caso de que retome, ya irá por otros derroteros.

2. De forma casi natural, se genera una especie de competición absurda por encontrar otro recurso (si estábais viendo un vídeo seguirá ese formato) que supere lo que has enseñado antes. El clásico “y yo más”.

3. Si es un grupo de gente de diferentes niveles de “cultura digital”, los que tengan poco nivel se sentirán desplazados. Y lo que en un principio comenzó siendo una agradable conversación entre colegas acaba transformándose en un mini-cine, donde todos están pendientes y en silencio de la pantalla del móvil, deseando mostrar sus “trofeos digitales”.

Creo que aprender a separar los dos mundos es cada vez más importante. El mundo analógico tiene una serie de reglas que son difíciles de mezclar con el mundo digital. No están escritas en ningún lado, pero son reales como la vida la misma. Mezclarlas genera frustración y acidez de estómago, a veces hasta mala leche.

Si tienes una conversación entre amigos o familiares y no recuerdas algo deja tu móvil en el bolsillo. ¡Las charlas han sido así de toda la vida!

Kenny Roberts doing the dirt-track thing

Las carreras de motocicletas Dirt track son un clásico en los EE.UU. Se celebran campeonatos de esta modalidad a lo largo y ancho de todo el país. Una carrera de este tipo implica tener el vehículo derrapando casi constantemente, aprovechando la derrapada para mantener la dirección y la velocidad del aparato, todo un espectáculo.

Los aficionados a las motocicletas sabrán que muchos de los actuales pilotos de MotoGP entrenan en circuitos de Dirt track para entrenar su técnica y aprender a controlar la moto. Las motos no son las mismas, pero el comportamiento sí. Una motocicleta de competición, con la potencia que desarrollan, se pilota de una manera muy similar a cuando la llevas en circuito de arena: prácticamente derrapando de principio a fin de carrera.

Pero en los años 60-70 esto no ocurría: los pilotos de entonces encontraban serias dificultades en controlar las motos de competición de entonces, debido a su monstruosa potencia y deficiente estabilidad, era prácticamente imposible manejarlas. Sin embargo, un piloto finlandés (Jarno Saarinen) fue la referencia en la que Kenny Robers (una de las leyendas del mundo de la motocicleta) se apoyó para poder controlar a aquellas bestias mecánicas: a partir de entonces sacar medio cuerpo de la moto, con la rodilla rozando el suelo y salir derrapando de lado se convertiría en algo normal a la hora de pilotar una moto de GP. Lo que Roberts no sabía era que esta pequeña observación cambiaría para siempre el mundo de las carreras de competición.

Las referencias y aprendizajes de los dos protagonistas de esta historia hicieron que cada uno de ellos ganara el título de campeón mundial en su categoría. Y aunque Jarno sólo ganara el título en una ocasión fue una gran proeza, pues la cultura de la motocicleta en Finlandia no existía en esa época.

Pero hoy no hemos venido a hablar de motos, sino del mundo Emprendedor, de ese concepto. Aquí no se habla mucho sobre este asunto, hay gente mucho más formada y profesional que entiende todo esto mejor que el que escribe (también existe justo lo contrario), pero hablar de lo que uno ve y observa no es delito de momento…

Estamos asistiendo a un despegue sin precedentes para fomentar el tema emprendedor, en 2012 era la palabra de moda y 2013 parece que también seguirá teniendo tirón. El objetivo es que la gente pueda montar su propio negocio, trabajando por cuenta propia: ayudas, cursos, condiciones especiales para determinadas franjas etaria, etc. Animar el espíritu emprendedor a todo gas. Creando emprendedores (suponen) aumentará el tejido empresarial de nuestro país.

Sin embargo, seguimos siendo testigos del poco poco o nulo interés por la formación sobre estos temas en facultades o institutos. Nos quieren dar una moto con toda la potencia sin saber cómo llevarla en el circuito y eso es, en muchas ocasiones, castañazo asegurado. Hasta que esto no ocurra, hasta que no se fomente este tipo de iniciativas desde la base, en las primeras edades, apenas existen 4 escenarios en el mundo emprendedor que, a grandes rasgos describo a continuación (escenarios estos que, por desgracia, no podemos elegir):

1. O vienes de familia acomodada y, en caso que querer emprender por tu cuenta, tienes el respaldo moral (y si te va mal el económico) para volver a empezar de 0 si la cosa no sale como esperas, como si no hubiera pasado nada.

2. O vienes de familia con pasado (o presente) emprendedor: desde una charcutería a una imprenta, da igual. Si has tenido padre, madre, o familia cercana emprendedora algo de eso se te quedará impregnado en tu ADN para siempre. Y tarde o temprano despertarás el tigre que hay en ti. Probablemente, si a tu familia le ha ido mal, no tendrás demasiadas ganas de aventurarte en el mundo emprendedor.

3. Para el resto de los mortales, la gran mayoría, no nos queda otra que ser “emprendedores tardíos” o simplemente “emprendedores por descubrimiento”, donde vas descubriendo todo este mundo conforme avanzas en la vida. Probablemente hayas tenido que pasar por una o varias grandes empresas para darte cuenta de lo que no quieres, y ahorrar lo mucho o poco que hayas podido para intentar lanzarte. Si tienes éxito y aciertas seguirás aprendiendo y creciendo, si no la tienes, quizás te toque trabajar por cuenta ajena otra vez, muy a tu pesar pero sin mucho remedio. Es curioso: cuando pasan unos años, empiezas a echar de menos alguna referencia familiar que sin duda te habría hecho ver las cosas de otra manera en una etapa más jóven. Pero es algo no tiene remedio.

4. En el cuarto escenario se mezclan cualquiera de los puntos arriba mencionados. Si tienes la suerte de venir de familia acomodada y encima emprendedora aumentan de forma exponencial las posibilidades de tener éxito en tu aventura.

También tenemos otras variables importantes: como que tu pareja tenga un buen puesto de trabajo, haber estudiado en escuelas o institutos determinados o el simple hecho de vivir en la capital del país. Pero quizás es madera para otro post, que hoy ya me estoy extendiendo.

Rutina de pasos cuando hablamos por teléfono

Curiosus Rituals es un proyecto de investigación llevado a cabo por el Art Center College of Design, en Pasadena. Sus autores son Nicolas Nova (The Near Future Laboratory / HEAD-Genève), Katherine Miyake, Nancy Kwon y Walton Chiu.

El proyecto va sobre gestos, posturas y ritos que con el uso de la tecnología van surgiendo sin que nos demos cuenta: desde los círculos que vamos haciendo con nuestros pasos cuando hablamos por teléfono a ese innato gesto de apretar con las dos manos nuestro mando a distancia cuando éste no responde como esperamos. El más divertido es sin duda el de levantar la mano cuando estamos en el WC y la luz automática nos deja a oscuras dentro del recinto:

Gestos automáticos provocados por la tecnología

No sé a vosotros pero a mi parece un ejercicio tremendo de observación del comportamiento humano, de cómo la tecnología está entrando sigilosamente en nuestras vidas para cambiarlo todo.

Aquí teneis el susodicho estudio: Curious Rituals (en .pdf)

Supermecado Express

Cada vez que veo un un negocio donde se promocionan como “express” o “rápido” me pregunto el porqué de este reclamo. Con el cronómetro en la mano, dudo que haya mucha diferencia de tiempo si realizo la misma compra en una tienda “express” que en una tienda “normal”. Es más, creo que si alguna vez me encuentro con una tienda donde su claim sea “lento” o “tranqui” en lugar de “express” o “rápido” y las tenga frente a frente, entraré sin pensarlo en la primera, en la “tranqui”. ¿No daría buen rollo encontrarte algo así?

Veo lo lento como algo artesanal, bien madurado, hecho con mimo y atención, da igual lo que sea: una tienda, una consultora, un restaurante o un supermercado. Lo rápido, me parece tóxico, negativo y chapuza y nos induce a llevar una vida similar.

Sentirte bien tratado no puede llevar la etiqueta “rápido”, todo lo contrario. Habrá negocios a los que le interese despachar a cuanta más gente mejor, donde lo que importe sea hacer caja sin preocuparse en absoluto de si volverán a pasar por ahí otra vez. Yo confío en que los que apuestan por el enfoque inverso son los grandes triunfadores de este nuevo mundo. Y a ellos les aplaudo y les felicito.

Voy a empezar por lo que me toca, y prometo no volver a incluir palabras como rápido, express o similar en cualquier propuesta que genere. El cariño lo primero.

Y por cierto: si alguien abre una peluquería o un banco “lento” que me avise, que me hago cliente. Bueno de la peluquería no…

Actualizo: me viene a la cabeza este post que escribí, que hace referencia a lo mismo pero en Internet. Cuánto nos queda por aprender: Bajar a 33rpm: el movimiento lento en Internet

En un mundo donde la toma de decisión de compra es tan volátil, con fuentes de información donde poder informarte sobre la calidad de un producto o servicio disponibles en cualquier sitio y momento, con profesionales del sector y usuarios particulares dispuestos a ofrecerte su opinión, no deja de sorprenderme que aún se siga utilizando en publicidad una técnica tan poco ética, fuente inagotable de problemas entre proveedores y clientes insatisfechos: hoy vamos a hablar de la (maldita) letra pequeña y del querido concepto “Desde”.

La publicidad y técnicas afines como el marketing, según las veo yo (y que me corrija quien sepa más de esto), son prácticas que tratan de captar la atención de las personas y convertirlas, a través de recursos y creatividades, en potenciales clientes de un determinado producto o servicio. Para ello, se emplean desde ingeniosos copies a estrategias o campañas fuera de lo común, o diseños transgresores, que traten al fin y al cabo, de captar nuestra atención y que saquemos la cartera.

No cabe duda de que en la conciencia de muchas empresas está cada vez más presente el tratar de entender las necesidades de los clientes y ofrecer una atención y un servicio impecables. Personalmente, veo a Zappos.com, Threadless.com o Dropbox.com como grandes estandartes de esto que estamos hablando. Quien haya probado alguno de sus servicios sabrá de qué estoy hablando.

Sin embargo, aún nos toca soportar un montón de formatos publicitarios que, por mucho que lo maquillen, lo único que persiguen es (seamos francos) engañar, ofreciendo algo que no existe y ocultando la información que realmente a nosotros, como potenciales clientes, es lo primero que nos interesa saber. Y un perfecto ejemplo de esto son los carteles publicitarios que tenemos en nuestras carreteras.

Veamos el siguiente ejemplo, donde una compañía aérea me ofrece vuelos a Madeira por un módico precio: 99’30€ del ala:

Vuelos a Madeira desde 99'30€. La promesa.

Desde la vía, cualquier persona podrá encontrar ese precio interesante y, en caso de que esté planeando unas vacaciones y esté aún buscando destino, hasta se tome la molestia en realizar una búsqueda en la web de esta compañía para encontrar ese precio, o igual lo comenta con la persona que viaja a su lado: “joder, qué buen precio, Carmen”. Pero si, como yo, tiras del freno de mano de tu coche y te paras a observar los detalles, verás que para nada es oro lo que en ese cartel reluce:

Vuelos a Madeira desde 99'30€. La realidad.

Y aquí os presento a Doña Madre del Cordero: en realidad el precio incluye el diabólico concepto “Desde” y no sólo eso: además es “por trayecto”, por lo tanto, el precio te sale como mínimo justo al doble (a no ser que quieras empadronarte en esa isla). Si me apuráis, intuyo que incluso en función del aeropuerto de salida el precio cambiará notablemente.

Y ahora tan sólo unas preguntas, dirigidas a ti, querido empresario, que has dado el ok a esa campaña:

  • ¿Te imaginas la cara del que haya entrado en tu web y se haya molestado en realizar esa búsqueda? Haz el esfuerzo por ponerte en su lugar.
  • ¿Y qué me dices de aquel que aún no tiene Internet y se molesta en ir hasta una agencia de viajes? ¿Cuál crees que será su gesto tras salir de la agencia?.
  • ¿Te puedes hacer una idea de su opinión sobre tu empresa tras conocer todos los detalles de “la oferta” que tan hábilmente ocultas en el cartel publicitario? ¿De verdad crees que te recomendará?

Y para terminar, un pequeño consejo al que supongo no prestarás la más mínima atención:

Ganar clientes a día de hoy pasa por ser honesto y transparente desde el minuto 1. Precisamente lo que tratas de ocultar es lo primero que tienes que mostrar. El “Desde” y el “Por trayecto” tendría que ser casi más grande que el precio, como mínimo estar adaptado al contexto en el que lo publicas: desde una carretera a 70km/h es imposible leer lo que pone, y tirar del freno de mano no es algo que todo el mundo hace para leer algo desde la carretera. No hay nada más frustante que hacer perder el tiempo a quien puede estar interesado en lo que ofreces.

Pero supongo que todo seguirá igual, al menos de momento, hasta que esta crisis de órdago que estamos atravesando nos empiece a poner en su sitio a todos y empecemos a llamar a las cosas por su nombre, con todos los detalles, como a cualquiera le gustaría que fuera.

A partir de hoy, lo dicho, declaro mi batalla personal a la letra pequeña.

Generación "Ahum"

A vosotros también os habrá pasado: estar en una comida con amigos o colegas de trabajo y de repente ver que por un momento, mientras hablas no te escucha ni dios, ni te miran, están todos con sus ojos enfocados en el teléfono, respondiéndote con un “Ahum” o “Siimm”, dándote a entender que sí, que te están siguiendo, pero sin soltar el cacharro, pendientes del Mail/Whatsapp/Instagram/Twitter/Path/Facebook o de enfocar el aparato para hacer la foto del plato perfecta o de encontrar en la Wikipedia cualquier chorrada que ha surgido en otra conversación.

Esta situación también es muy recurrente entre parejas y genera las cada vez más habituales crisis del “no me haces ni puto caso” o “para qué coño te comprarías este cacharro”. Cuando uno se “desengancha” lo empieza a ver desde otra perspectiva: se trata de una absoluta falta de respeto y educación para el que tienes delante, lo mires por el ángulo que lo mires.

El problema es que al ser una situación tan reciente, no es visto como una falta de educación (al menos en nuestro país, en otros ya existe etiqueta para esto), pero lo es, desde luego que lo es.

Pero es que además es un problema que cada vez gana más adeptos. Los que adquieren un teléfono “inteligente” se sienten incapaces de desviar su atención del dispositivo y cualquier motivo y situación es el momento ideal para desenfundar el cacharro y empezar a darle a la tecla (gran culpa de esto la tienen las notificaciones). El problema es especialmente grave en los hombres; si hay alguna mujer leyendo este post sabrá de qué estoy hablando…

¿Qué nos está pasando? ¿Será que el origen está en ese miedo a perdernos algo (como brillantemente describió Alberto Knapp en El País)? ¿Serán simplemente las notificaciones? ¿Hay algo que podamos hacer nosotros, los que definimos apps para todo tipo de dispositivos, para evitar este tipo de situaciones? ¿O habrá que esperar simplemente a que todo fluja de forma orgánica y natural y se empiecen a generar las correspondientes etiquetas para este tipo de situaciones?

Existen iniciativas fabulosas que tratan de tocar el origen de este problema y que están consiguiendo resultados sorprendentes, como el movimiento Phone Stacking, “un juego que pretende acabar con la adicción al WhatsApp y a Twitter con una misiva muy clara: el primero que toque el móvil en la mesa, paga la cuenta”.

La foto la he cogido del NYT, de este artículo que también merece una lectura: Play With Your Food, Just Don’t Text!

El típico cubata en su vaso de tubo

Hay productos que representan una época, recuerdos de un tiempo pasado que muchos de nosotros recordamos con añoranza: el VHS, el Walkman, el chándal Tactel o las chapas Acid (con origen en las fiestas Acid) son algunos grandes ejemplos.

Entre toda esta parafernalia de objetos hay uno que sin duda ha jugado un papel importante en nuestras primeras incursiones fiesteras: el vaso de tubo. Su línea y apariencia le daba al portador un toque especial, un aura mezcla de glamour y elegancia (aunque luego fuera como una cuba). Ningún otro recipiente ha sido tan popular en los bares de nuestro país.

Por alguna razón aún desconocida, este producto retro aún se sigue colando en las barras de los bares, en cafeterías y en ventas de carretera. Pero ahora genera sensaciones distintas: unos ya piden directamente al camarero un vaso distinto; los que no se anticipan, cuando le ponen este vaso delante piden directamente que se lo cambien. Es un recipiente que no gusta.

En un intento que poco ayudará a mejorar nuestra sociedad, he decidido analizar por qué razón el vaso de tubo genera semejante rechazo popular y me he dado cuenta de que es más que probable que sea por una cuestión práctica y no estética o emocional. Y es que sólo acumula problemas desde este punto de vista:

  • Es un formato poco útil para la idea inicial: mezclar la bebida alcohólica, el hielo y el refresco. Cualquiera que beba una copa en un vaso de este tipo tendrá que soportar los primeros tragos con una mezcla completamente descompensada. Que levante la mano quien no haya puesto la mano en el borde superior y le ha dado la vuelta entera al copazo para que se mezclara todo como es debido.
  • Cuando no está bien limpio, desprende olores (y casi nunca decentes). Al beber, nuestra nariz está prácticamente pegada al borde superior.
  • Si la bebida que tomas tiene hielo y la mezcla está llegando a su fin, es muy probable que te salten a la cara algunas gotas del jarabe que estés tomando, fruto del “salto” acrobático de los hielos cuando descienden de la boca a la posición inicial.
  • Aparte de estos detalles, que hacen que la experiencia sea poco agradable, existe otra: que se ha convertido en un recipiente universal. Lo mismo sirve para una copa, que para una cerveza o un tintito de verano.
  • Si a esto le añadimos esos toques blanquecinos, fruto del desgaste provocado por sus incursiones en el lavavajillas, hacen que la experiencia de tomarte algo sea menos gratificante de lo que uno tiene en mente cuando anda con ganas de tomarse algo. Cuando te ponen este vaso delante la sensación suele ser que se has sentado en el sitio equivocado.

Desconozco los orígenes semejante artilugio, pero no consigo explicarme como aún sigue conviviendo entre nosotros, como riéndose de nuestra sociedad y demostrando, una vez más, que las cosas aquí funcionan de otra manera y que algo que no sea práctico también puede triunfar, y con mucho éxito además.

Otras voces que intentan aportar algo más a todo este misterio:
El vaso de tubo le ha hecho mucho daño a este país.

Actualización: Iván incluye una nueva razón: introducir los hielos en el vaso es todo un arte. Y otra más de la casa: imposible apilarlos en vertical para que puedan ocupar menos espacio…

Travelling 33rpm in an iPhone world

Hace unos días el gran Dani Castillo me recomendó un artículo que no para de rondarme en la cabeza. Se llama The Age o Emotions y está escrito por Tarik Krim, fundador de varias startups de éxito (como Netvibes).

En el mismo, hace una restropectiva sobre cómo ha evolucionado Internet hasta nuestros días y hacia dónde vamos aparentemente. Me gustó mucho el siguiente párrafo, que hace referencia a la situación actual, donde la componente social de todas y cada una de las cosas que usamos en Internet está siempre presente:

«For most of us, this social life is not fulfilling. I see some people leaving Facebook, people leaving even all form of Internet connection, but in fact what we need is a new set of services that helps us slow down. I have been advocating for such services for the last years, hoping that more people would join the Slow Internet Movement and start synchronizing their digital life with their inner pace. We are definitely entering a post social, post app, post hyper consuming era : the age of emotion.

The age of emotion is the third age of the Internet and marks a certain maturity in how we as application developers should serve the user and respect its inner emotional balance.»

El artículo menciona un concepto interesante y poco conocido (aún): Slow Internet Movement. Y está calando bastante en ciudades como Portland, donde incluso existen cafeterías que por $0.99 te ofrecen un café y acceso a Internet ilimitado, pero del antiguo, del del modem de 56k. Los smartphones simplemente no están permitidos e incluso las paredes de estos espacios están protegidas para que no entren wifi’s externas, ofreciendo más velocidad.

Hace casi un año Bernardo Hernández, daba carpetazo a su blog después de 5 años en activo. Las razones que le llevaron a esta decisión no las sabe ni siquiera explicar él, pero sentía que había algo más por ahí detrás que necesitaba conocer. Este es su último post:

«No sé si creer en ciclos astrológicos o biorritmos exotéricos, pero lo cierto es que anda uno metido en cambios interiores de dimensiones importantes.

A lo largo de los últimos 5 años, los mismos casi que tiene este blog, me he concentrado tremendamente en mi trabajo, en Google, en mis empresas, en producir más y mejor: toda mi energía ha estado concentrada en esto. Mis amigos, mi familia, mis parejas, las personas y los sentimientos pasaron a un segundo plano ante la prioridad de mis ambiciones.

Toca ahora otra cosa. No sé de qué estará hecha, pero otra cosa. Toca volver a saber perder el tiempo, a disfrutar de la mediocridad anodina de lo conocido, del sosiego de lo callado. La vida nos engaña con un falso exceso de confianza producido por las agendas apretadas, la manipulación de otros y las vanidades fugaces. Pero es una falsa seguridad que enseguida se desploma ante la estocada más inesperada pero acertada. La auténtica seguridad está en otra cosa.

Y es tiempo de saber de qué esta hecha esa otra cosa. Con este post cierro este blog que me ha acompañado 5 maravillosos años llenos de divertidos recuerdos y experiencias increíbles.

Doy gracias por haber tenido la oportunidad de vivir todo esto, de contarlo y de que me hayan leído. Gracias»

Puede que todo esto sea una moda pasajera, pero a mi me parece maravilloso, la verdad. Me parece que puede ser un momento interesante para pararse a pensar un poco hacia dónde vamos con esta actividad tan frenética que nos acompaña en todo lo que rodea al mundo digital. Y quizás, con ese tiempo extra que te sobre, dedicarle más tiempo a pensar en herramientas que realmente nos sirvan para solucionar problemas cotidianos. Que tenemos muchos por resolver.

Familiafacil.es: Servicio doméstico online

Hace unas semanas Ignacio Buenhombre y yo mismo adquirimos una pequeña participación en FamiliaFacil.es.

Tras de haber ayudado a Nieves Fernández (Fundadora y CEO) y a su equipo técnico a mejorar su interfaz – algo que saldrá a la luz en las próximas semanas – nos hemos animado a formar parte del grupo inversor, que está liderado por Bonsai Venture Capital. Junto a ellos también han entrado Marta Esteve (Rentalia.com), Nacho González Barros (Salir.com) y Jacobo Elosúa (Ezaromedia.com).

Nos hace mucha ilusión formar parte de una iniciativa que ayuda a mejorar (de verdad) la calidad de vida de las personas. FamiliaFacil.es es la herramienta que alguna vez hemos necesitado para encontrar todo lo relacionado con el hogar: desde asistente doméstico a canguro, profesor particular, jardinero, cuidador de animales o incluso chófer. Algo sencillo y útil, que importa una necesidad real del día a día de las personas y la transforma en algo más cómodo y simple.

Lo más impresionante es su crecimiento: en su primer año de vida (facturando desde el día 1) ya forma parte de las políticas de conciliación familiar de empresas como BBVA o El Corte Inglés.

La historia de cómo hemos llegado hasta aquí es de lo más curiosa, pero al final demuestra que la mejor forma de conocer proyectos interesantes y gente con mucho talento es a través del boca a boca. Nos sentimos unos verdaderos afortunados por poder formar parte de semejante proyecto y desde aquí nuestro humilde agradecimiento.

Casi sin haberlo planeado, Seisdeagosto.com empieza a posicionarse no sólo como una iniciativa con ganas de asesorar en proyectos interesantes, sino también de invertir en ellos (y demostrar de esta manera que nos interesan). Brindamos porque sean muchos más y que este 2012 siga lleno de retos tan interesantes como los que hemos tenido hasta ahora.