¿Os ha pasado alguna vez? Salir de casa con la típica maleta de ruedas y nada más pisar la acera empezar a escuchar ese traqueteo rueda/acera, que te hace pensar que igual estarías mejor caminando por el asfalto, para no llamar tanto la atención.

Yo no suelo gastarlas, pero cada vez que veo a alguien, sobre todo si es a primera hora de la mañana o bien tarde, pienso en el vecino que está descansando y que de repente se tiene que tragar esa bachata que monta el viajero que pasa bajo su portal. Con la maletita de ruedas. La faena no es sólo para el que descansa, sino para el que porta la maleta, que va diciendo a todo el mundo “eh, que me marcho de viaje, ¿eh? y que aquí llevo mi maleta, por si os queréis servir”.

Las aceras que tenemos no son prácticas: ese diseño en plan mosaico provoca ruídos innecesarios cuando hay ruedas de por medio, nos hace también ir más lentos, provoca tropezones de peatones cuando falta alguna pieza y, cuando llueve y alguna está medio suelta, te suele saltar ese chorrito de agua hasta el tobillo, tan agradable en invierno. Esta es la clásica, la de toda la vida, que aún se ve en muchas ciudades de nuestro país: un teclado perfecto para una buena maleta de ruedas. Creo que no exagero si digo que es quizás la más puñetera:

A mi parecen que están mejor enfocadas las que te encuentras en otras ciudades, son de asfalto también, pero elevadas, no a nivel de la vía por donde circulan los vehículos. Me parecen más fáciles de mantener, más silenciosas y mucho más resistentes (menos costes, seguramente). Al principio me parecían tristes, mimetizadas con el asfalto de la calle, pero con el tiempo he llegado a la conclusión de que son mucho más prácticas que las que gastamos aquí. Así son muchas de las aceras en París:

Me pregunto quién andará detrás de estos diseños urbanos tan acertados. Sería un placer conocerle y pedirle su opinión sobre aceras, bolardos y rotondas.

Fotos de Felixucomartin y Nicolasnova.

Cada vez que paso al lado de una parada de autobús me pregunto cómo es posible que el diseño de un producto aparentemente tan sencillo esté tan mal enfocado. Paradójicamente, lo que se supone que es su principal ventaja – la ausencia de la mampara en el lado que da al asfalto – es su principal error:

  • En días de lluvia no protege de las balsas de agua que los coches provocan cuando pasan al lado de la parada;
  • En días de excesivo calor tampoco. El asfalto acumula más calor que todo lo demás. Tampoco hay protección;
  • La apertura de dicha parada está hacia el lado más ruidoso. Cualquier actividad para matar el tiempo (léase hablar por teléfono) está limitada, puesto que la principal fuente de ruído la tienes frente a ti, en todo su esplendor;
  • La fila que se forma para acceder al vehículo, debido al diseño de la parada, se forma en el borde de la acera, con los riesgos que esto conlleva. Cuando lo más lógico y racional sería utilizar el espacio destinado a los peatones y no poner en riesgo su integridad. O sea, por detrás.

¿Solución? Quizás más sencilla de lo que parece, veamos… ¿Qué tal si la apertura de la parada se hace de espaldas al asfalto y se elimina uno de los laterales para poder acceder de forma fluída al interior del vehículo? Conseguiríamos:

  • Que en días de lluvia estemos potencialmente más aislados de las balsas de agua que cualquier vehículo pueda provocar;
  • Que en días de sol estemos también más protegidos del calor desprendido por el asfalto;
  • Que, mientras que esperamos el autobús tengamos más aislamiento, para poder matar el tiempo con una humilde llamada de teléfono, o poder escuchar el sonido que suelta el juego cutre de mi móvil (pero que me ayuda a pasar el mal rato);
  • Y que la fila de pasajeros se forme en un lado más seguro y no al borde de la acera.

La parada de autobús, a día de hoy, está diseñada para ayudar al conductor a “descargar y cargar” pasajeros, optimizando tiempo y recursos para la empresa de transportes y para el ayuntamiento (que supuestamente ahorra en atascos), pero no para lo más importante: que ese horrible tiempo de espera de los pasajeros sea, al menos, medianamente placentero. ¿Cómo no vamos a odiar esperar un autobús? ¿Pero a que no odiamos tanto esperar un tren? ¿Experiencias distintas, quizás?

¿Tanto cuesta observar un poco más y diseñar en función de dichas observaciones? Suma y sigue…

Esta mañana, tomando un café con Ícaro y Llaneza acabamos hablando de Windsurf. Ícaro me comentaba que eso ya era de la vieja escuela, que lo que pega fuerte ahora es el Kitesurf.

Y no lo pongo en duda, la verdad, pero no me digáis que no le entran a uno ganas de volver a las camisas estampadas, al chándal Táctel y al Pizz Buin viendo este pedazo de vídeo (Vimeo, 6:56min):

¿Que no?

El pasado fin de semana volvimos a Lisboa, una vez más. Estábamos con la duda de si tirar para Málaga, para Murcia para el Levante… Y al final, media hora antes de coger el coche, optamos por la opción que siempre está ahí, que más nos apetece. Montamos las tablas en el techo y nos hicimos los 600km que nos separan de esta ciudad de un tirón.

Al llegar, Elvis, un viejo y gran amigo, compañero de aventuras de cuando viví en esta ciudad, nos abrió la puerta de su acogedor apartamento en el barrio de Alcântara, justo bajo el puente 25 de Abril. Lo demás es casi obvio: soltar las cosas y salir a cogerle el pulso a esta ciudad.

Paseando con él nos enseñó las novedades de la zona, que no eran pocas. De entre todas ellas me llamó la atención una vieja y decrépita zona industrial que está siendo rejuvenecida por un inquieto gremio de profesionales del sector del diseño y la arquitectura: LXFactory (ojo, salta audio).

La historia de este espacio tiene, como no, la correspondiente capa vintage, tan oportuna en este concepto (y que traduzco como siempre, libremente):

“Fue en el año 1846 que la Compahia de Fiação e Tecidos Lisbonense, uno de los más importantes complejos fabriles de Lisboa, se instala en Alcântara. Este área industrial, de 23.000m2, fue en los años siguientes, ocupada por la Companhia Industrial de Portugal e Colónias, la tipográfica Anuário Comercial de Portugal y Gráfica Mirandela.

Un trozo de ciudad que durante años permaneció escondida es ahora devuelto a la ciudad bajo la forma de LXFactory. Una isla creativa, ocupada por empresas y profesionales de la industria, que también ha sido escenario de un amplio abanico de acontecimientos en las áreas de moda, publicidad, comunicación, multimedia, arte, arquitectura, música, etc. generando una dinamica que atrae a numerosos visitantes a descubrir nuevamente esta zona de Alcântara.

En LXF, a cada paso se vive el ambiente industrial. Una fábrica de experiencias donde se hace posible intervenir, pensar, producir, presentar ideas y productos en un lugar que es de todos, para todos”.

El espacio es enorme, con varias calles donde se mezclan tiendas, cafés, estudios de diseño, de arquitectura, de coworking, exposiciones y un largo etcétera. Lo más cachondo es que por la noche esa activa zona profesional también abre sus puertas, donde permanecen activos dos o tres bares + las exposiciones y eventos del momento, haciendo que de esta zona un mini Bairro Alto.

Lo que más me gusta de este espacio, el slogan: Alegria no trabalho. Una razón más que añado a mi larga lista de motivos por los que espero volver, más pronto que tarde, a instalarme en esta ciudad de juguete.

“Mecaaaagoen, pues sí…”, le dije tras revisar la factura que tenía en la guantera del coche.

Y estas fueron las últimas palabras de Caro antes de pegar un volantazo y coger una de las salidas de la A-5 por la que estábamos justamente pasando, en Almaraz para ser exactos.

Y es que la semana pasada fui el rey, el rey del surtidor. Por un despiste llené con 60 litros de gasolina el depósito de mi coche, un fabuloso diesel… Pero así, mirando el contador y viendo cómo caían los números, uno tras otro.

Los que me conocen sabrán que soy un poco despistado para estas cosas, de hecho no es la primera vez que tengo este “accidente”. Pero hablando con el hombre que llevaba mi coche al taller esa tarde me comentaba que este error está a la orden del día. Más común de lo que uno pueda llegar a pensar.

Y así las cosas, con tanto tiempo libre y mientras se vaciaba el depósito de esa gasolina inservible (mezcla de gasolina y restos de gasóil), me puse a darle vueltas al tema. ¿Cómo es posible que un coche de los de hoy, con la más alta tecnología y prestaciones, no tenga “algo” que ayude a mitigar este error? ¿De verdad que lo único que pueden hacer los fabricantes es colocar una cacho de pegatina en la tapa del depósito diciendo “Diesel”?

En un alarde de creatividad y pensamiento profundísimo se me ocurrió lo siguiente:
Si tu coche va con gasolina que el extremo del surtidor tenga forma, por ejemplo cuadrada, que coincida con la entrada del depósito de tu coche, que también sería cuadrada.
Si tu coche es diésel que el extremo del surtidor sea circular, que coincida con la entrada del depósito de tu coche, que también sería circular, vaya.

Lo que viene siendo un poka-yoke, de toda la vida:

Y así, si saco el mango cuadrado, y la entrada de mi depósito es circular, pues que no entra, y como que me ahorro 60 litros de gasolina, ¿no? Decidme que es más complicado de lo que parece, porque es que lo veo de cajón. ¿O es que esto de equivocarse llenando depósitos es un filón y a nadie le interesa que se resuelva?

Por que si es así, me cambio de profesión… Lo juro.

En un viejo almacén a las afueras de Paris existe uno de los mayores paraísos para los amantes de los vehículos retro: la fábrica Flins de Renault.

Es aquí donde los fórmula 1 de la casa, los prototipos que nunca vieron la luz o los que marcaron un antes y un después (Alpine, Fuego, 5 Turbo…) vienen a reposar para siempre, cubiertos por un fino plástico para que el polvo y el tiempo no los entierre para siempre.

La colección es inmensa, pasillos y pasillos llenos de coches de competición, concept-cars o incluso, la bicicleta Renault que montó Bernard Hinault. El siguiente vídeo muestra tan sólo los modelos de la serie Turbo 2 y 5GT (Youtube, 2:02min):

¿Se puede visitar este sitio? Pues parece ser que sí, que por €40 y pidiendo cita previa podrás disfrutar de una jornada mezcla de olor a grasaza e historia.

¡Si alguno se anticipa que cuente la experiencia!

Off

If you wanna say hello we’ll be here non-stop (Vimeo, 4:41 min):

By the way, these guys run a great windsurf/kitesurf school. Check it out! Escola Rui Meira.

The perfect day to see Lisbon city: running over the red brigde. A smooth race, with a track that includes top city monuments and a warm temperature… What else? Ah, Sagres beer… True.
Come and joing Lisbon’s half-marathon!

Photo: richardbrittain.

Juan Leal at Helsinki

Aún me cuesta creer que hayan pasado casi tres meses desde que llegué a Helsinki. Pero así es: hoy dejo Finlandia, con nieve a lo que dá y temperaturas por debajo de los – 12ºC.

Ha sido una experiencia brutalmente superior. En lo personal tolerando soledad y clima “extremo”. En lo profesional, aparte del proyecto para Nokia, conociendo a un buen grupo de gente realmente valiosa que espero volver a ver pronto, muy pronto.

Llegados a este punto no queda más remedio que dar carpetazo a estas Helsingfors Series. Dar carpetazo y dar las gracias, claro, porque ha sido realmente sorprendente el acogimiento que estos 20 posts han tenido. Vuestros emails y comentarios han sido motivación más que suficiente para activar el engranaje observación/análisis/redacción, con mucha ilusión además, oyes. Me quedo algunos posts en el tintero que espero vean la luz más pronto que tarde.

Y ahora, Helsinki > Copenhague > Madrid > Lisboa. Y afeitarse un poco, claro…

La foto es de Laguerförs, que se lo pasó muy mal aquí, por cierto.

La hora del aperitivo es internacional. Da igual donde vayas. Después de un día de trabajo la gente se junta para tomar unas cervezas y olvidarse un poco de la jornada laboral. Deporte internacional, diría.

Desde hace un tiempo vengo observando un comportamiento a la hora de saborear ese snack que acompaña las cervezas (aquí en Helsinki está compuesto de un pequeño bol de avellanas o similar al módico precio de €2). Y es que según seas hombre o seas mujer el snack se disfruta de forma diferente. Me explico mejor con un par de imágenes…

La mano de una mujer se acerca al snack así (modo picar, de toda la vida):
Female hand

La mano del hombre lo hace de esta forma (modo zarpa/garra):
Male hand

La mujer simplemente acompaña la bebida con un toque de sabor diferente. El hombre no. El hombre lo que quiere es hacer acopio de cuanto más mejor, da igual lo que sea.

Pensé que este comportamiento era más .es, pero no, en co.uk, en .fr o aquí, en .fi todos hacen lo mismo… No importa la calidad, sino la cantidad.

Qué brutos somos a veces…