El otro día la volvimos a ver. «Ser y tener» es una película que nos introduce en el día a día de una escuela de un pueblo rural de la Francia profunda. Una película sencilla, cercana y humilde. La recomiendo.

Este título siempre me trae a la cabeza las dos vertientes que tenemos los humanos: los que queremos ser y los que queremos tener.

Ser mejor persona, encontrarse a uno mismo, conocerse mejor o… Tener más trabajo, más dinero, más prestigio, acumular. A priori la segunda puede tener una connotación más negativa que la primera, pero supongo que nuestro instinto de supervivencia nos lleva a luchar por tener y acumular. Supongo también que habrá personas que se encuentran en un limbo, a medio camino entre ese ser y el tener.

Cada una de estas dos vertientes es una lucha interna con la que nos peleamos cada día: simplemente pásate por tu muro en LinkedIn. Podrás ver en todo su esplendor todo lo que tus contactos han acumulado a lo largo de su carrera profesional. Todos preocupados por tenerlo al día, por buscar más contactos, por hacer crecer su red. Tener, tener, tener.

A veces pienso en lo divertido (y enriquecedor) que sería un tener un LinkedIn basado en lo aspiracional, centrado en lo que quieres ser como persona y que muestre abiertamente tus debilidades para dejar claro en qué quieres mejorar. Basado en mínimos en lugar de en máximos. Sería un bálsamo profesional ideal que nos haría ser sin duda mejores personas ¿Tendría sentido?

Greg. Este va por ti. Gracias a los que me estáis animando a volver a escribir.

Seisdeagosto.com es el proyecto personal de Juan Leal. Un estudio desde donde ayudo a las empresas a reducir su complejidad digital, para que los humanos tengamos una vida más sencilla, con la tecnología a nuestro servicio. Llevo involucrado en el diseño de productos digitales y la Experiencia de Usuario desde hace más de 15 años (prácticamente desde los inicios en nuestro país). Fui director de producto en idealista.com. Me licencié en Ergonomía y Factor Humano por la Universidad Técnica de Lisboa (Faculdade de Motricidade Humana), aunque también he realizado cursos especializados en la Sloan School del MIT, con Edward Tufte o el Nielsen Norman Group. Si tienes algo que contarme será un placer leerte: juan {arroba} seisdeagosto.com

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Hay una serie de profesionales del sector digital a los que admiro y respeto desde hace mucho tiempo.

Tienen profesiones de todo tipo: algunos diseñan, otros programan o son empresarios. Con algunos incluso no acabo de tener bien claro lo que hacen…

La gran mayoría es gente que «vuela bajo». Transmiten humildad, serenidad, conocimiento y sentido común. Suelen hacer poco ruido en Internet, pero cuando lo hacen o aparecen en alguna entrevista, se confirma la admiración que siento hacia ellos.

Creo que lo que más les diferencia de los demás es que realmente no transmiten información. No van de expertos en nada. Se limitan a contar su propia historia, lo que les ha ocurrido a ellos. Lo bueno y lo malo.

Cada vez más echo en falta este tipo de contenido: el que simplemente cuenta historias. Estoy saturado (y un poco perdido) ante tanto contenido formal, servido en multitud de formatos y que aparentan sentar cátedra. Cuando leo, me gusta recrearme en la persona que hay detrás de su contenido, como si estuviera tomándome con un café con ella o con él. Y eso sólo puede pasar cuando te cuentan lo que les pasa.

Podría dar nombres y apellidos, pero creo que es mejor seguir admirándoles y respetándoles desde el silencio, llamadme misterioso si queréis. Desde aquí os aplaudo con las uñas, para que el ruido de mis palmas no altere vuestro plan de vuelo.

Seisdeagosto.com es el proyecto personal de Juan Leal. Un estudio desde donde ayudo a las empresas a reducir su complejidad digital, para que los humanos tengamos una vida más sencilla, con la tecnología a nuestro servicio. Llevo involucrado en el diseño de productos digitales y la Experiencia de Usuario desde hace más de 15 años (prácticamente desde los inicios en nuestro país). Fui director de producto en idealista.com. Me licencié en Ergonomía y Factor Humano por la Universidad Técnica de Lisboa (Faculdade de Motricidade Humana), aunque también he realizado cursos especializados en la Sloan School del MIT, con Edward Tufte o el Nielsen Norman Group. Si tienes algo que contarme será un placer leerte: juan {arroba} seisdeagosto.com

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A finales de los 70, el ingeniero del MIT y cofundador de la Digital Equipment Corporation, Ken Olsenn, afirmaba que no existía ninguna razón para tener un ordenador en tu casa. Estaba claro que se equivocaba de lado a lado.

Como siempre, predecir el futuro siempre ha sido una tarea tan difícil como delicada. «Probablemente la peor cosa que podrías decir sobre el futuro es que nunca va a ocurrir», dice el autor que me gustaría presentar hoy.

Syd Mead: 60 años haciendo lo que más le apasiona, imaginar cómo podría llegar a ser el futuro y nuestra relación con él. Syd ha sido el autor de algunas de las mejores ilustraciones de todos los tiempos. Además, trabajó en películas como Blade Runner, Aliens o Tron.

Lo que más me gusta de su excepcional trabajo es que en casi todas sus representaciones aparecen seres humanos, disfrutando de esas atmósferas tan idílicas como remotas.

Indagando sobre este detalle, consigo dar con el motivo: según Syd, si quieres recrear «conceptos futurísticos extraños» tienes que mostrar algunos elementos reconocibles que nos hagan entender todo lo demás. Al final, en las ilustraciones de Syd los humanos hacemos como de acomodadores. Viéndonos ahí dentro, ese futuro tan lejano no lo parece tanto.

Y esta reflexión me parece muy potente para los profesionales que nos ganamos la vida con el diseño de productos digitales. A pesar de representar cosas que no existen, Syd piensa en los seres humanos y trata de integrarlos en sus recreaciones, en lugar de pensar en su propio ego como profesional, como muchos de nosotros hacemos.

Pensar, aterrizar y diseñar un producto digital es pensar es los humanos, y no en la carrera de uno mismo como profesional. Maldito ego.

Algunas de las ilustraciones de Syd Mead las puedes encontrar en este vídeo de Youtube:
https://www.youtube.com/watch?v=edVznYyqpJU

Seisdeagosto.com es el proyecto personal de Juan Leal. Un estudio desde donde ayudo a las empresas a reducir su complejidad digital, para que los humanos tengamos una vida más sencilla, con la tecnología a nuestro servicio. Llevo involucrado en el diseño de productos digitales y la Experiencia de Usuario desde hace más de 15 años (prácticamente desde los inicios en nuestro país). Fui director de producto en idealista.com. Me licencié en Ergonomía y Factor Humano por la Universidad Técnica de Lisboa (Faculdade de Motricidade Humana), aunque también he realizado cursos especializados en la Sloan School del MIT, con Edward Tufte o el Nielsen Norman Group. Si tienes algo que contarme será un placer leerte: juan {arroba} seisdeagosto.com

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Salu2 y Abrz

Siempre he sostenido que cualquier interfaz digital se podría dividir de forma muy tosca en dos grandes contenedores: lo que lees y lo que tocas. Para mi, un 50% de una app o una web al uso es el contenido que existe dentro de dicha interfaz, y el otro 50% es sobre qué elementos pulso, en función de las pistas que el propio contenido me va proporcionando. Leo ergo pulso.

En esta casa siempre se ha hablado de la importancia de ese contenido, de la necesidad de cuidarlo para que la tecnología nos resulte más decente, amigable y cálida. Pero me doy cuenta de que muchas veces somos nosotros mismos – los que usamos la tecnología – los que nos disparamos en el propio pie aplicándole la pátina técnica, fría e impersonal.

Me ocurre en diversas situaciones, pero una que me gustaría destacar aquí es la forma en la que la redactamos nuestros emails cotidianos: cada vez más directos y escuetos, acabando con un «Salu2» o «Abrz». No deja de ser curioso que, el único detalle que quizás porta algo de cercanía y calidez humana – la despedida – nos preocupamos de abreviarlo. ¿Cuánto tiempo perdemos tecleando con todas las letras «Un saludo» o «Un Abrazo»?

Cada vez estoy más convencido de que prestarle atención a estas cosas ayuda a construir negocios digitales de otra manera. Sé incluso de colegas de trabajo que apuestan por este enfoque – aportando un tono cercano y amigable a lo que escriben en sus emails -, y consiguen mejores resultados que de la manera opuesta. Y no sólo eso: también suele tener un efecto «rebote» y curiosamente el remitente también se esfuerza por imitarte cuando responde.

Por eso este post es una «reivindicación renacentista» (me lo acabo de inventar, pero ahí queda) para que nosotros mismos empecemos a contribuir para darle algo más de cercanía a la tecnología. Que la responsabilidad no quede siempre del lado del programador o ingeniero, porque también está en nuestras manos hacer que nuestras herramientas cotidianas funcionen y se comporten de otra manera.

Seisdeagosto.com es el proyecto personal de Juan Leal. Un estudio desde donde ayudo a las empresas a reducir su complejidad digital, para que los humanos tengamos una vida más sencilla, con la tecnología a nuestro servicio. Llevo involucrado en el diseño de productos digitales y la Experiencia de Usuario desde hace más de 15 años (prácticamente desde los inicios en nuestro país). Fui director de producto en idealista.com. Me licencié en Ergonomía y Factor Humano por la Universidad Técnica de Lisboa (Faculdade de Motricidade Humana), aunque también he realizado cursos especializados en la Sloan School del MIT, con Edward Tufte o el Nielsen Norman Group. Si tienes algo que contarme será un placer leerte: juan {arroba} seisdeagosto.com

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El pasado fin de de semana anduvimos por el interior de la región de Cádiz, montamos nuestro centro de operaciones en Medina Sidonia, un pueblo que sin duda alguna merece la pena visitar. El propietario de la casa donde nos hospedamos, Rafa, al ver que la reserva había sido realizada por una francesa, decidió cedernos la estancia donde había colgados a modo de cuadros una serie de mapas de edición francesa, de los que se usaban hace años en las escuelas.

Cuando entramos, nos quedamos los dos sonriendo, observándolos. A Caroline le traían recuerdos de su infancia. Y a mi, supongo que por deformación profesional, se me vino a la cabeza la jerarquía del DIKW (Datos/data, Información/information, Conocimiento/knowlegde y Sabiduría/wisdom). La secuencia de menor a mayor importancia es la siguiente:

1. Datos: Una simple masa de cifras.

2. Información: Resúmen de esa masa de cifras.

3. Conocimiento: El uso de esa información que nos permite tomar decisiones.

4. Sabiduría: La utilización de ese conocimiento para mejorar la vida (Referencia).

Paradógicamente, en el mundo actual, creemos que por tener más acceso a la información somos más sabios, pero no es cierto… Yo casi pienso lo contrario. Las conversaciones humanas actuales están cortadas constantemente por las consultas al dispositivo móvil, para confirmar datos y llevarnos la razón. Pero me voy por otro lados…

Los mapas eran el trabajo de Paul Vidal de La Blache, geógrafo francés, «(…) considerado el máximo exponente de la geografía regional francesa (…). Definió la geografía como una ciencia de síntesis que estudia la interacción entre el hombre y su medio.»

Para mi los mapas de La Blache se salían del mero dato o información, donde uno simplemente consulta los límites de una provincia, o por dónde discurre un río. Estos mapas superaban el estadio del dato o la información para estar casi a la altura del conocimiento. A lo mejor era simplemente por su antigüedad, no lo sé, pero contaban historias, apetecía tocarlos, jugar con ellos. Pero por desgracia estaban limitados a dos dimensiones y fabricados con tinta, no con píxeles.

Años más tarde, otro geógrafo francés Jacques Bertin, afirmó algo así como que el conocimiento sólo se construye cuando existe interacción entre el humano y el dato o la información. Quizás fue un tributo oculto a la obra de Lablache, quién sabe.

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En una embarcación náutica, las partes que van bajo el agua (hélice, eje, timón, quilla…) se protegen contra la corrosión (o electrólisis) mediante los denominados ánodos de sacrificio. Se trata de piezas con una infinidad de formas que se adaptan al casco de cualquier embarcación y se fijan cerca de las zonas más propensas a la electrólisis.

Estos ánodos están fabricados de una aleación metálica con mayor tendencia a su oxidación. Y este simple detalle, hace que la embarcación tarde más en corroerse, al comenzar el proceso de oxidación por el ánodo, que es más débil. Aún así, hay que que cambiarlas de manera recurrente, de otra forma la embarcación acabará también, lenta y silenciosamente, siendo corroída por el óxido.

Los ánodos de sacrificio me sirven de excusa perfecta para hablar sobre la caducidad del diseño digital, sobre lo efímero que resulta, por muy sólido y robusto que sea su sistema de diseño. Cualquier firma del sector digital mantiene, en mayor o menor medida, una lucha contra esta caducidad, evitando que el paso del tiempo oxide sus interfaces y las ponga fuera de juego de las tendencias más actuales. Una espiral que, aparentemente, nunca tiene fin.

Para minimizar esa caducidad, el diseño incremental parece ser de ayuda. Para mi es algo así como el ánodo de sacrificio que menciono más arriba: pequeños ajustes en la interfaz que evitan que la interfaz se oxide y siga con una tez actual.

Suelen ser ajustes «relativamente» sencillos: un cambio de tipografía, un rediseño de cabecera o modificar ligeramente el código de color (pensado y madurado como debe ser) pueden darle un soplo de aire fresco al software o web en cuestión. Además, son cambios que el usuario apenas percibe, que ni siquiera es capaz de verbalizar, aunque note que algo haya cambiado.

Personalmente, estoy más a favor de este tipo de «rediseños» que los que se centran en tirarlo todo abajo y hacer algo nuevo desde el principio. Para mi, la esencia de este método es tener claro qué elementos y estructuras son las que debemos cambiar sin que el resto de la interfaz se vea afectada una vez que apliquemos el cambio. No es el proceso de diseño en sí lo que lleva trabajo, si no tener bien claro el alcance que el micro cambio tendrá sobre el resto del producto.

¿Alguien que quiera compartir su experiencia?

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La llegada del «hiperespacio» a nuestros hogares sembró Internet de una serie de frases hechas y expresiones para transmitir modernidad e innovación, estábamos viviendo una nueva era y era su momento.

Pero, después de varias décadas digitales, muchas de estas expresiones aún siguen más vivas que nunca. Todavía hoy, suele ser habitual leer el clásico «Donde quieras, cuando quieras» o el famoso «A un click de distancia» para promocionar un determinado producto digital. ¿De verdad puedo usar un producto digital donde quiera y cuando quiera? ¿En serio? También continúan dándonos la bienvenida a una web, despidiéndose con un «hasta pronto» cuando cerramos una sesión, o incluso indicándonos que somos visitante número x que entra en una determinada web.

El inigualable César Astudillo lo explicaba divinamente en el siguiente párrafo:

«Creo que fue Howard Rheingold quien dijo que necesitábamos metáforas para entender las interacciones online. Una es la herramienta. Otra, el lugar. En los albores de la web se usó la segunda: la gente que «entraba» en tu «sitio» Web, eran tus «visitantes». Ahora mucho ha cambiado. El dispositivo es móvil. No solo lo usamos para «informarnos» sino para «hacer» cosas. Las interacciones se han hecho múltiples, fragmentadas, contextuales, y ubicuas».

Por ese motivo y también por quitarnos caspa de los hombros, los que nos dedicamos al producto digital deberíamos olvidarnos de estas expresiones de una vez para siempre. ¿Cómo puedes promocionar un app móvil apoyándote en el «a un click de distancia»? Un click era lo que hacía nuestro ratón cuando pinchábamos el botón del mismo, pero ¿en una app? ¿Clicks?

Otro grande, Alberto Denegro, mantuvo una fabulosa colección de ejemplos de «Donde quieras y cuando quieras», que por desgracia no he conseguido encontrar (Alberto help me!). Resulta asombroso la cantidad de sitios que tiran de este recurso para promocionarse.

Como si no hubiera frases más elegantes, descriptivas y bonitas para describir tu producto, sea cual sea. Qué poca imaginación.

Actualización: El tumblr original de Alberto al que hacía referencia desapareció. Pero justo hace una semana ha vuelto a retomar la iniciativa: https://cuandoquierasanytime.tumblr.com

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